Hoy se ordenan dos nuevos sacerdotes de la diócesis



La festividad de San Juan Bautista es muy especial en la diócesis de Córdoba. Y es que este sábado (a partir de las 11:00 horas en la Catedral de Córdoba), el obispo, Demetrio Fernández, ordenará a dos nuevos sacerdotes. Se trata de los seminaristas David Reyes Guerrero del Seminario Conciliar “San Pelagio” y Carlos de la Fuente Cortina del Seminario Misionero Redemptoris Mater San Juan de Ávila. Ambos fueron ordenados diáconos el pasado 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada. Así pasados seis meses, los todavía seminaristas alcanzarán el presbiterado. Ello en una ceremonia que tendrá lugar en la Catedral. La misma se iniciará a las 11:00 horas.
Una vez sean ordenados, los nuevos sacerdotes iniciarán su ministerio con la celebración de su primera misa. De tal modo que Carlos de la Fuente la oficiará el 25 de junio, a las 12:00 horas, en la parroquia de la Sagrada Familia; mientras que David Reyes hará lo propio el 30 de junio, a las 20:30 horas, en la parroquia de San José de Jauja.
Vocación al sacerdocio
En una entrevista concedida a la Delegación de Medios de la diócesis, Reyes y de la Fuente revelan cómo sintieron la llamada al sacerdocio. En el caso del primero, éste revela que, mivocación en gran parte se la debo a mi hermano. Gracias a su época de seminario conocí a muchísimos seminaristas que hoy día son sacerdotes y una nota característica de todos ellos era la alegría y la felicidad que domingo tras domingo irradiaban. Yo continué mis estudios de formación profesional y posteriormente me matriculé en una ingeniería técnica en electrónica. Al finalizar mi etapa universitaria, trabaje durante 3 años en varias empresas de energía fotovoltaica, como diseñador de parques solares. A la vez compatibilizaba mi trabajo con un servicio como voluntario de la Delegación de Juventud, ayudando al delegado a preparar peregrinaciones, encuentros de jóvenes y asistiendo todos los jueves al Adoremus después de mi trabajo.
En 2010 tuve la oportunidad de ir peregrinando a Santiago de Compostela y fue el lugar donde me di cuenta que el Señor tenía algo más grande preparado para mí. Me iba dando cuenta cómo el Señor iba transformando los corazones de los peregrinos a través de los sacerdotes. A la vuelta de esa peregrinación viajé a Tierra Santa y allí hubo varios momentos (lago de Galilea, el Cenáculo y el Santo Sepulcro), en los que Jesús me decía que lo dejase todo y le siguiese. A la vuelta de Jerusalén, me decidí a responder al Señor dejándolo todo e ingresé en el seminario un 23 de septiembre de 2010.
Por su parte, de la Fuente señala que, en mí nace de pequeñas cosas de la vida cotidiana: la familia, mi relación con los amigos, las chicas, la parroquia… Pero fundamentalmente del agradecimiento a lo que estaba (y está) haciendo la Iglesia conmigo: amarme sin juzgarme y mostrarme la vocación altísima a la que he sido llamado como bautizado. Como joven, uno busca cosas auténticas y huye de la hipocresía. A mí me atrajo la música rock y las crestas en la cabeza. Sin embargo, me topé con alguien que predicaba el amor al enemigo y el amor gratuito que Dios tiene al perverso y al detestable y ¡yo estaba llamado a amar así! Cualquiera sabe guardar rencor y levantar el puño, pero ¿tener vida eterna dentro de mí que me haga amar al otro como es, sin pretender cambiarlo? Eso es imposible, pero algo dentro de mí me certificaba que eso que escuchaba a mi catequista era verdad. Después de vivir un tiempo en una comunidad neocatecumenal, las peregrinaciones y sentirme verdaderamente amado, me dije: “Yo esto lo quiero para otros”. La filosofía y el Papa Francisco dicen que el verdadero bien busca comunicarse.

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