Córdoba y sus cofradías se vuelcan con el Corpus


La procesión con la Custodia de Arfe cuenta con una gran afluencia de fieles y una nutrida representación de las hermandades de la ciudad

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Procesión del Corpus./Foto: Luis Antonio Navarro

“La caridad cristiana no es una farsa, no es un aparentar, no es cumplir un programa para que la gente nos vote”. En cambio, “brota de dentro y se expande en la atención a los pobres”. Emana de la eucaristía, ya que de lo contrario sería “filantropía y no será mala”, pero sólo la que nace del sacramento es la que alcanza la vida eterna. Estas palabras del obispo de Córdoba, durante la homilía de la misa del Corpus, resonaban en la memoria de los presentes, cuando David S. Pinto Sáez ordenaba las primeras maniobras del paso de la Custodia en el interior de la Catedral.
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Cortejo del Corpus./Foto: Luis Antonio Navarro

La procesión daba comienzo en las naves del templo mayor de la diócesis, cumpliendo con siete décadas del apellido Sáez dejando muestra del compromiso cristiano de la saga de capataces más longeva de Córdoba. Los gastadores escoltaban a Su Divina Majestad, casi cerrando un cortejo en el que las cofradías dejaban constancia, una vez más, de pertenencia. Representantes de Cáritas, seminaristas, clero diocesano, capitulares y obispo completaban un desfile que, desde su salida del templo fue transitando por la decena de altares que las hermandades disponen cada año para rendir honores a Jesús Sacramentado. Con la certeza de que el Cuerpo y la Sangre de Cristo son actualización de su presencia, hasta el final de los tiempos, en la certeza fundada de la vida eterna.

La imponente Custodia de Arfe, que atesora al Rey de Reyes, brillaba por el barrio de la Catedral con la certeza de que la sublimación del arte es una ofrenda de fe al Creador. Y, entre tanto, los fieles se agolpaban en la Plaza del Triunfo, donde aguardaba el altar que acogía uno de los momentos centrales de la celebración. Córdoba hacía honor, una vez más, a su propia historia, cultura y religiosidad. Y es que “el sacramento de la eucaristía es el que resume y concentra toda la vida de la Iglesia, el Evangelio y el misterio de la Redención”, explicaba el obispo Y en la procesión del Corpus volvió a quedar refrendado.