La vida de una mujer y cinco niños vale 900 euros en Bangassou


El obispo Juan José Aguirre relata como se ha producido una escalada de violencia en el conflicto que asola a la República Centroafricana

Bangassou
Guerrilleros Antibalakas./Foto: LVC

“En Bangassou la muerte sale barata”. Esta afirmación del obispo Juan José Aguirre, realizada en una entrevista concedida a La Voz hace unos meses, ha cobrado más actualidad si cabe estas últimas semanas en la República Centroafricana. Y es que, en su último reporte, el prelado cordobés relata cómo “las ONGs llevan tres días atrincheradas, Médicos sin Fronteras sin venir a la clínica móvil del campo de desplazados, ADTED sin traer agua y los aviones están anulados”. Se trata de la descripción de un recrudecimiento de la situación que, en opinión del sacerdote, obedece a diversos factores como los tiros de aviso ensordecedores de los cascos azules marroquíes cuando atraviesan Bangassou dos veces al día para buscar agua en el río. Además de que los antibalakas que, por centenares “siguen actuando como bárbaros sin humanidad contra cualquier musulmán”.
Las escenas que narra el obispo de Bangassou resultan específicas para esclarecer lo que está sucediendo en esa zona de la República Centroafricana. Así, el misionero relata que cinco camiones escoltados por cascos azules de Mauritania han partido en dirección a Bangui. Se subieron de forma clandestina una quincena de musulmanes. A seis kilómetros del campo, uno de los vehículos sufrió una avería. Los mauritanos lo sobrepasaron y lo dejaron a su suerte. Los antibalakas los asaltaron. Dos hombres consiguieron huir y se refugiaron con las monjas. Dos desaparecieron. A otro lo mataron y ultrajaron su cadáver, si bien Aguirre prefiere no entrar en detalles. Finalmente a una mujer y cinco niños los tomaron como rehenes. Por su liberación piden 500.000 francos (cerca de 900 euros).
Aguirre subraya que estos sucesos sembraron el pánico en el campo de desplazados. Y a ello hay que sumar que, los Selekas musulmanes radicales han tomado la localidad de Nzacko. Más de la mitad ciudad, que se halla a 200 kilómetros al norte de Bangassou, fue incendiada. Suerte que también corrió la iglesia católica y los templos protestantes, que hay en la misma. El obispo señala que “nos robaron el coche, la moto, saquearon la misión y el quirófano”. Y alerta de que les han contado que los Selekas ya están en Bakouma, a 120 kilómetros, donde luchan contra los antibalakas. Sobre Bangassou indica que “se ha vaciado”. Entre tanto “las ONGs hacen jornadas de brazos caídos y amenazan con marcharse”.

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