"Me quedo con el bautizo de mi hijo en el Quema"


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Fátima García, junto a su hijo en el Quema./Foto: LVC

Los romeros de la hermandad del Rocío de Córdoba ya han regresado a la ciudad, tras unos días especialmente intensos. Una de las cofrades de la corporación, Fátima García, ha valorado la experiencia vivida en torno a la Blanca Paloma. Así, del Camino de 2017 destaca dos momentos fundamentales. “Me quedo con el bautizo de mi hijo en el Quema y con lo que sentí al empujar la carreta los siete escalones de Villamanrique, junto a mi cuñada”, afirma para subrayar que, “sin duda, ha sido lo mejor de este Rocío”.
García acude al Rocío desde 2012, aunque explica que -más allá de la celebración- ha visitado a la Virgen “toda la vida”, puesto que su padre es natural de una localidad cercana a la aldea, a 30 kilómetros. Para la cofrade cordobesa no hay un año más especial que otro porque todos lo son, ya que “no hay dos Rocíos iguales”. De todos guarda grandes momentos, incluido el de 2014, cuando no pudo ir porque estaba de baja maternal, su hijo tenía 20 días. O el de este año, en que Gonzalo ha ido por primera vez.
Fátima García: Foto: LVC

Otra de las experiencias que pone en valor se ha producido en este Rocío. Así, García relata que ha compartido estos días con una pareja (Rafael y Lucía), para los que era su primera vez. Estos han vivido con “mucha emoción” la nueva experiencia. “Te puedo contar su temblor al verse rodeados de almonteños, teniendo a la Virgen tan cerca”, desvela. Y pone de relieve que se han ido “más rocieros que algunos veteranos”. Sus lágrimas cuando cantaron la Salve, o las preguntas sobre la Blanca Paloma y todo lo que la rodea, son algunos de los recuerdos que destaca García de la experiencia de sus amigos. Por ello, la rociera cordobesa concluye afirmando que “el Rocío hay que vivirlo”, incidiendo en que “no tiene término medio. O te gusta o no te gusta”.

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