Las cinco estampas cordobesas del Rocío 2017


Con el regreso de las últimas hermandades, la romería del Rocío de 2017 ya es parte del recuerdo. En la memoria devocional de la celebración se guardarán numerosos instantes que le dan forma. Sentimiento, intensidad, alegría y, ante todo, determinación y fe han marcado un Camino que, en el caso de las filiales cordobesas, ha venido marcado por estampas e historias personales que muestran toda la dimensión de este acontecimiento.
Las lágrimas de un egabrense

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Rociero de la hermandad filial de Cabra./Foto Jesús Caparrós

El final del camino del peregrino se acercaba y el enclave, unido al bagaje personal de cada rociero, producían una mezcla de emociones, que sólo se entienden en ese itinerario espiritual que mueve la fe. Y ese era el caso de uno de los hermanos de la filial de Cabra. Juanma no podía contener las lágrimas, ni evitar que la voz se le entrecortase, cuando el sacerdote José Juan Jiménez Güeto le preguntaba por sus sensaciones, una vez la corporación de la Subbética había presentado su Simpecado en la parroquia de Villamanrique. “Estoy muy emocionado. Son ya 12 años haciendo el Camino y, aunque no lo puedo hacer completo, mi hermandad en Villamanrique lo puede todo”, explicaba este rociero egabrense entre lágrimas. Por ello, con un hilo de voz confesaba que “son muchos recuerdos y mucha gente que no está aquí hoy conmigo”. Sin embargo, ha desvelado que “todos (lo que no están) fluyen en el ambiente”, para explicar que es “mi Virgen del Rocío la que me llama siempre”.
La criba de la Virgen
Virgen
Tomás Valverde./Foto: Jesús Caparrós

“La Virgen nos puso a prueba”, afirmaba el alcalde de carretas de Lucena para subrayar que “mis peregrinos aprobaron casi todos, porque fueron muy capaces e hicieron todo el Camino bajo unas inclemencias que fueron insoportables”. En consecuencia, Valverde se alegraba porque “se merecen que el Camino de este año se esté desarrollando así”. Y subrayaba la alegría con que lo viven los rocieros de Lucena “porque la experiencia de 2016 les hizo ver que había algo más que, solamente, disfrutar”. En este sentido, el alcalde ponderaba que “el año pasado tuvo lugar la criba de la Virgen, donde nos puso a cada uno en su sitio”. Aseveración que completaba manifestando que “el que de verdad no quiso se fue a su casa, mientras que el que de verdad quería ver a la Virgen continuó”.
Flores para Córdoba y Málaga
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Exorno floral de la carreta de la hermandad del Rocío de Málaga./Foto: Jesús Caparrós

Los detalles de la estrecha vinculación entre las hermandades del Perdón de Córdoba y la filial rociera de Málaga la Real, se completaban en los encargados de realizar el exorno floral que hermosea el Simpecado malagueño, Pinsapo. La empresa cordobesa que integran Rafael Cuevas y Luis Nevado es, además, la que decora los altares y pasos del Perdón. Una cofradía cuyo compromiso con el Rocío, advocación que comparte su titular mariana, es muy fuerte y volverá a verse reflejada con el recibimiento que llevarán a cabo en la calle Ajolí, a la llegada del Simpecado de la filial cordobesa.
El Puente de los sueños
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Puente del Ajolí./Foto: Jesús Caparrós

Sobre el puente del Ajolí se depositan los sueños, las esperanzas, los anhelos, la emoción y los nervios por postrarse ante Ella. Es algo más que un paso elevado y se nota en el rostro de los peregrinos. Por su pretil se arroja el cansancio, los pesares, lo que sobra en esa mochila del caminante que va en busca de quien da sentido a su fe. El pitero de Cabra derrochaba su melodía, mientras la carreta avanzaba. Como un paso de palio, el sentido era idéntico. La imagen de María va cobijada entre bordados, varales, cirios y devotos. Su banda es un solo tamboril, una flauta y las palmas de sus hijos. Los mismos que sentían aun más cerca la presencia de María, de la Virgen del Rocío, de lo que el pueblo fiel siempre tuvo certeza, de la Madre de Dios.
La calle Ajolí
Llegada a la aldea del Rocío del Simpecado de Córdoba./Foto: LVC

El sacerdote y párroco de la Trinidad, José Juan Jiménez Güeto recibía al Simpecado de Córdoba. Éste ponía el acento en su bienvenida, en que culminaba “una etapa muy importante para la hermandad de Córdoba, que consiste en venir no sólo con el Simpecado, sino que llegáis cargados con todas las oraciones y peticiones que tantas personas os han encargado a quienes habéis hecho el Camino”. Una responsabilidad espiritual sobre la que el sacerdote ha insistido, al subrayar que “no venimos solamente por nosotros, sino que lo hacemos por toda la gente que nos ha encomendado sus plegarias a la Virgen”.

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