Nacen dos niños en mitad de la tragedia

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Bangassou vive un contexto dramático en el que 2.500 musulmanes, la mayoría mujeres y niños, son cobijados por el obispo cordobés Juan José Aguirre

Niños
Niños cobijados por la misión del obispo Aguirre./Foto: Fundación Bangassou

“Las cosas en Bangassou siguen igual”. Con esta afirmación comienza su último reporte el obispo de la diócesis de la República Centroafricana, el cordobés Juan José Aguirre. El prelado describe una situación trágica en la que “el gobierno está ausente y los cascos azules marroquíes, ineficaces”. Un contexto dramático en el que 2.500 musulmanes, la mayoría mujeres y niños, son cobijados por el misionero, mientras que los guerrilleros rebelde antibalakas están “presionando para matarlos”. Y es que Aguirre explica la realidad de lo que está sucediendo en en esa zona de África con un ejemplo esclarecedor: “Si llevas a uno (musulmán) en el coche para el hospital y lo encuentran, le pegan un tiro”.
El drama humanitario alcanza a todas las edades. Aguirre relata que han llegado 29 alumnos de Bakouma para los exámenes de transición y hay un chico musulmán. “¿No sabían que Bangassou arde?, se pregunta. De tal manera que explica que “lo hemos llevado enseguida a una parroquia para que se esconda allí hasta el examen si algún día tiene lugar”. Asimismo, el obispo cuenta como, además, han dado a luz dos mujeres en el seminario. “En medio de la multitud, dos cabecillas asomaron a la vida en un lugar donde mañana podrían ser sacrificados”, testifica el sacerdote sobre el nacimiento de estos niños.
El sacerdote muestra su contrariedad por la situación por la que atraviesan estos refugiados musulmanes que “viven hacinados”. Y se lamenta de que “no podemos darles nada mejor. Me ven con fiebre pero me dicen que ni se me ocurra curarme fuera de Bangassou no vaya a ser que ataquen el seminario”. Y se muestra categórico al señalar que “estos musulmanes no tienen nada que ver con los bestias que atacaron Londres hace tres días”.
Finalmente, asegura que los antibalakas han pasado “de libertadores se han convertido en criminales y bandidos”. Para subrayar que “esta vez no son musulmanes radicales, sino que los asesinos son no-musulmanes, todas las posibilidades juntas”. Por ello, Aguirre ruega “que la bondad de Dios Padre, nos libere de libertadores sin escrúpulos”.

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