"Un musulmán que sale del campo se arriesga a recibir un tiro en la cabeza"


En su último reporte, el obispo de Bangassou, Juan José Aguirre, narra la visita de 50 autoridades, al recinto donde cobija a los refugiados

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Refugiados acogidos por el obispo Aguirre./Foto: Fundación Bangassou

El obispo cordobés de Bangassou, Juan José Aguirre, sigue enviando información sobre la dramática situación que viven los refugiados musulmanes de Bangassou. Asediados por los guerrilleros antibalakas, las víctimas de este terrible conflicto han recibido la visita de diversas autoridades de la zona e internacionales. El prelado narra en su último reporte como, la jornada de ayer fue muy intensa, ya que aterrizó un avión Antonov con 50 personas que, posteriormente, llegarían al campo donde Aguirre protege a los perseguidos. Entre los mismos se hallaban tres ministros, generales, delegados del Gobierno, cargos de alto rango de ONGs, siete diputados de la zona, además de franceses y americanos.
El obispo explica que las autoridades querían escuchar “y lo han hecho”. Así, el prelado relata cómo -en primer lugar- hablaron en la base marroquí atacada por los antibalakas, para después hacerlo con el propio Aguirre, durante una media hora. Tras ello, recibieron a una delegación musulmana, que les preguntó entre lágrimas, “por qué mucha gente de Bangassou quiere borrarlos del mapa”. La siguiente conversación tuvo lugar con con los notables de Bangassou “que hablaron pestes de la Minusca marroquí, haciendo de ellos el chivo expiatorio”. Finalmente, el misionero cordobés desvela que “logramos que dos jefes antibalakas vinieran a la Catedral (nadie sabía que son asesinos) y hablaron todos”. Aguirre reconoce que “se dijeron muchas mentiras, justificaciones, acusaciones”, si bien valora que, al menos, hablaron”.
En su defensa, los antibalakas que habían atacado Bangassou a causa de 4 o 5 personas que los ofendieron, por lo que el obispo Aguirre incide en que “figuraos todo el daño que han hecho a tres barrios musulmanes hoy exilados en la iglesia católica, los saqueos que aún continúan, las muertes de inocentes”, todo por una mínima ofensa. Por ello, el misionero insiste en que, “aún hoy, un musulmán que sale del campo se arriesga a recibir un tiro en la cabeza”. Por ello, “nadie sale”, asegura.
Un auténtico drama sobre el que prelado concluye que los “antibalakas tendrán que irse de Bangassou. Sus familiares les dicen que con los musulmanes aquí”. Y advierte en su mensaje que “peligran el seminario, la escuela de las hermanas de 1.250 alumnos y el colegio de 750”. Para rematar subrayando que muchos de esos guerrilleros “no son de Bangassou y solo buscan el saqueo y su propio interés. Seguimos en oración”.