El vídeo del emotivo encuentro entre los simpecados de Cabra y Villamanrique


Villamanrique
Presentación del Simpecado de Cabra en Villamanrique./Foto: Jesús Caparrós.

La llegada de las distintas hermandades a la localidad sevillana de Villamanrique de la Condesa es una realidad. Así, algunas de las filiales de la provincia cordobesa, ya han llevado a cabo su presentación en la mítica iglesia del municipio. Estas han sido las de Lucena y Cabra. Y es que el encuentro entre el simpecado egabrense y el de Villamanrique dejó momentos de gran intensidad, que se reflejó en los rostros emocionados de unos peregrinos que, muy pronto, se rendirán a las plantas de la Virgen del Rocío.

Cantos y rezos, como puede apreciarse en el vídeo, dejaron constancia de que se estaba viviendo uno de los momentos más vibrantes del Camino. Y es que la historia del Rocío y Villamanrique son indisociables. Y el peso de una tradición, conservada a través de los siglos y que le ha sido reconocida con la Declaración de Fiesta de Interés Turístico, se nota en la llegada de todas y cada una de las hermandades. En el caso de la Cabra, se apreciaba en el profundo sentimiento que desprendían sus rocieros.
El Rocío y Villamanrique
Como narran las primitivas reglas de la hermandad matriz de Almonte, Villamanrique -uno de sus moradores- tuvo mucho que ver en la aparición de la Blanca Paloma. Así, entrado el siglo XV de la Encarnación del Verbo Eterno, un hombre de Villamanrique de la Condesa que había salido a cazar o apacentaba ganado, hallándose en el término de la Villa de Almonte, en el sitio llamado de La Rocina (cuyas incultas malezas le hacían impracticables a humanas plantas y sólo accesible a las aves y silvestres fieras), advirtió en la vehemencia del ladrido de los perros, que se ocultaba en aquella selva alguna cosa que les movía a aquellas expresiones de su natural instinto. Penetró aunque a costa de no pocos trabajos, y, en medio de las espinas, halló la imagen de aquel sagrado lirio intacto de las espinas del pecado, vio entre las zarzas el simulacro de aquella Zarza Mística ilesa en medio de los ardores del original delito; miró una Imagen de la Reina de los Ángeles de estatura natural, colocada sobre el tronco de un árbol. Era de talla y su belleza peregrina.

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