Así llegó la carreta de Córdoba a La Luisiana


Entrada la noche, la hermandad del Rocío de Córdoba llegaba a la localidad de la provincia sevillana, donde se presentó en la iglesia de la Purísima Concepción

Luisiana
Detalle de la carreta de Córdoba./Foto: Jesús Caparrós

El Camino de la hermandad del Rocío de Córdoba llegaba, en la noche de este sábado, a su tercera parada. La misma se producía relativamente cerca de la medianoche, hora en la que el canónigo de la Catedral de Córdoba, Tomás Pajuelo, presidía la misa que ponía el broche a una dura jornada (40 kilómetros) para los romeros. Una parada breve en La Luisiana, que no obstante dejó momentos muy intensos. Especialmente, cuando la carreta que porta el Simpecado llegó hasta la puerta de la parroquia de la Purísima Concepción.

Con los rocieros en el interior del templo y el alcalde de carreta atento a todo cuanto cuanto acontecía, los romeros entonaron la Salve y el Simpecado retomó el camino. La flauta, el tambor y las sevillanas acompañaron la parte final de una jornada larga y marcada por los rigores del Camino. En La Luisiana, sus gentes se acercaban a saludar al estandarte que representa a una de las advocaciones más queridas en Andalucía y el mundo, la Virgen del Rocío.

Una vez llegados a su destino, las carriolas se dispusieron y los rocieros se prepararon para recibir la eucaristía. Con el Simpecado en el centro del espacio, cada elemento se fue disponiendo en torno a él. La sencilla mesa de altar fue vistiéndose para la celebración litúrgica y el coro de la filial cordobesa ocupó su lugar. El tamborilero comenzó a llamar a la celebración que culminaba una jornada que dejaba, a la hermandad del Rocío de Córdoba, un poco más cerca de alcanzar el sueño anual de rendir honores ante la Blanca Paloma.

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