La decidida apuesta por la paz del obispo Aguirre

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En su último reporte desde Bangassou, el sacerdote explica que están organizando reuniones entre rebeldes y cascos azules marroquíes, en busca del diálogo

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Hombre, rescatado del interior de un pozo./Foto: Fundación Bangassou

La paz es posible en Bangassou. Esa es la firme creencia de su obispo, el sacerdote cordobés Juan José Aguirre. Y es que, en su último reporte, el prelado explica que están organizando reuniones entre rebeldes y cascos azules marroquíes, en busca de un diálogo que se antoja imprescindible para encontrar una salida a la dramática situación por la que atraviesan los 2.000 musulmanes perseguidos. Con su vida en claro peligro, el obispo Aguirre los ha acogido en la misión y lucha por salvarlos de los antibalakas.
Aguirre relata como los rebeldes no han asistido a la primera reunión. Si bien, el jefe de la Minusca, un búlgaro, sí lo ha hecho. Por ello, el obispo de Bangassou mantiene la esperanza y su confianza en que estas reuniones alcancen el objetivo de la paz. Además, ha asegurado que las mismas “son el fruto de vuestras oraciones porque así empieza siempre la paz”. A ello hay que añadir que, el siguiente encuentro está previsto para el lunes, mientras que el prelado se despide con un mensaje optimista, deseando un feliz domingo.
Una tragedia humanitaria
Cabe recordar que en su comunicación anterior, Aguirre ponía ejemplos gráficos de cuanto está aconteciendo en Bangassou. Por ello, el obispo narraba cómo llegaba un avión con carburante, desde Bangui, para llevarse 24 desplazados. Sin embargo, nadie quería llevarlos por el trayecto de ocho kilómetros que separaban el campamento de la pista, por miedo a disparos de los guerrilleros antibalakas. Y es que, como señalaba el prelado, durante la jornada anterior la “Minusca marroquí mató a tres de ellos por la tarde”. De hecho, Aguirre relataba que todas las ONG’s y demás organismos recibieron orden de no ir. En consecuencia, fue el propio misionero cordobés el que tomó una determinación. “Los llevamos en nuestro camión sin escolta, mientras mi coche negro abriendo camino”, desvelaba.
“A la vuelta me llamaron los miembros de la Cruz Roja para que los llevase al lugar donde había que enterrar a dos mujeres que los antibalakas mataron ayer noche en el hospital”, proseguía narrando el obispo. Un trágico suceso que llevó a Médicos sin Fronteras ha realizar un jornada de brazos caídos. Tras rescatar al hombre que se había refugiado en el pozo y cuyo estado mental se hallaba muy deteriorado, Aguirre comprobó que los guerrilleros habían quemado el puente. “Llamé a los líderes rebeldes y apagamos juntos el fuego”, confesaba. Y concluía su mensaje revelando que los operados de bala musulmanes en el hospital no querían permanecer allí, sino que su deseo era ser trasladados al campo de desplazados. “No pudimos pasar por el puente quemado y se tuvieron que quedar en el hospital”.

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