La hermandad del Rocío de Córdoba nunca camina sola


Varias cofradías de la capital están presentes en el camino, gracias a diversos gestos simbólicos, que muestran la estrecha relación con la filial cordobesa

Córdoba
Romeros./Foto: Luis A. Navarro

Un cirio alumbra el Simpecado de la hermandad del Rocío de Córdoba, camino de las marismas. En el mismo, una leyenda: Paz y Esperanza. En su base, una pequeña rama de olivo. Es un gesto sencillo el de la hermandad de la Paz, pero cargado de valor y emoción. Y es que la fraternidad existente entre las dos corporaciones cordobesas supone, una muestra más, de que los rocieros de la capital nunca caminan solos en busca de la Blanca Paloma. De hecho, la cofradía del Miércoles Santo estuvo presente, además, en la misa de romeros, previa al inicio del camino.

Sin embargo, la de la Paz no es la única cofradía que ha mostrado su afecto a la filial de Córdoba. Y es que la hermandad del Prendimiento también acompañó a la del Rocío en las horas previas a la salida hacia Almonte de la filial cordobesa. Los cofrades hicieron entrega de un cirio, perteneciente a la candelería que iluminó el pasado Martes Santo a Nuestra Señora de la Piedad. Un hermoso gesto que cobra más valor, si cabe, por la pertenencia del hermano mayor del Rocío, Manuel López, a la corporación de los Salesianos, de la que además es costalero.

La hermandad del Perdón también camina junto al Simpecado. Una vela de María Santísima del Rocío y Lágrimas ofrece su luz a la Blanca Paloma. Brillo que se transformará en calor y alegría cuando la carreta llegue a la aldea la próxima semana y sea recibida en la calle Ajolí por los cofrades de San Roque. Una bienvenida que ya es tradicional y que destaca por la intensa emoción que se respira y el amor que la corporación, que dirige Fernando Castro, profesa hacia la Virgen del Rocío. La misma con la que comparten advocación y amor incondicional a Nuestra Señora.

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