Otro día de dolor en Bangassou


El obispo Juan José Aguirre narra, en su último reporte, como la situación continúa siendo dramática en la República Centroafricana

Refugiado./Foto: Fundación Bangassou

Un hombre rescatado del fondo de un pozo, tras haber permanecido 10 días en su interior; dos personas asesinadas en el mismo hospital donde estaban siendo atendidas; o un puente quemado son algunas de las dramáticas novedades que narra el obispo cordobés de Bangassou, Juan José Aguirre, en su último reporte. Una situación trágica que Córdoba no olvida y que ha concentrado, en la parroquia de la Trinidad, a numerosos fieles durante las últimas 24 horas, para rezar por los perseguidos en la diócesis de la República Centroafricana.
Puente quemado./Foto: Fundación Bangassou

En su comunicación, Aguirre pone ejemplos gráficos de cuanto está aconteciendo en Bangassou. Por ello, el obispo narra como llegaba un avión con carburante, desde Bangui, para llevarse 24 desplazados. Sin embargo, nadie quería llevarlos por el trayecto de ocho kilómetros que separaban el campamento de la pista, por miedo a disparos de los guerrilleros antibalakas. Y es que, como señala el prelado, durante la jornada anterior la “Minusca marroquí mató a tres de ellos por la tarde”. De hecho, Aguirre relata que todas las ONG’s y demás organismos recibieron orden de no ir. En consecuencia, fue el propio misionero cordobés el que tomó una determinación. “Los llevamos en nuestro camión sin escolta, mientras mi coche negro abriendo camino”, desvela.
Hombre, rescatado del interior de un pozo./Foto: Fundación Bangassou

“A la vuelta me llamaron los miebros de la Cruz Roja para que los llevase al lugar donde había que enterrar a dos mujeres que los antibalakas mataron ayer noche en el hospital”, prosigue narrando el obispo. Un trágico suceso que llevó a Médicos sin Fronteras ha realizar un jornada de brazos caídos. Tras rescatar al hombre que se había refugiado en el pozo y cuyo estado mental se hallaba muy deteriorado, aguirre comprobó que los guerrilleros habían quemado el puente. “Llamé a los líderes rebeldes y apagamos juntos el fuego”, confiesa. Y concluye su mensaje revelando que los operados de bala musulmanes en el hospital no quieren permanecer allí, sino que su deseo ser trasladados al campo de desplazados. “No pudimos pasar por el puente quemado y se tuvieron que quedar en el hospital”.
Refugiados./Foto: Fundación Bangassou

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