La otra cara de la Feria


Numerosas son las hermandades que, durante esta semana, desarrollan un generoso esfuerzo para conseguir fondos para financiar sus actividades a lo largo del año

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Hermanos del Rescatado en la caseta “La Priostía”./Foto: Hermandad del Rescatado

Detrás de una barra o dentro de la cocina de una caseta hay decenas de historias y, en el caso de las que gestionan las hermandades, las mismas guardan un denominador común, la devoción que se expresa en aspectos que, a priori, parecen muy alejados de del carisma de éstas. Nada más lejos de la realidad. Y es que el trabajo de los cofrades, que se extiende prácticamente a lo largo de todo el mes de mayo entre montaje, celebración y desmontaje, en el Arenal de sus recintos para la Feria de Nuestra Señora de la Salud persigue un fin que para las distintas corporaciones es indispensable, el sostenimiento económico.
Prendimiento (Alcázar número 7), Oración en el Huerto (Alcázar número 12), Estrella (Corredera número 1), Expiración (Corredera número 7), Buen Suceso (Corredera número 10), Pasión (Corredera número 12), San Álvaro (Cristo de los Faroles número 2), Dolores de Alcolea (Judería 8), Quinta Angustia (Los Patios número 3), Merced (Los Patios número 9), Cristo de Gracia (Puente Romano número 1), Angustias (Puente Romano número 3), Rescatado (Puente Romano número 5), Descendimiento (Puente Romano 10), Santo Sepulcro (Tendillas número 1), Vera Cruz (Tendillas número 2), Sagrada Cena (Tendillas número 5), Misericordia (Tendillas número 7) y Esperanza (Tendillas número 10).
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Portada de la caseta de la hermandad del Rescatado, “La Priostía”./Foto: Hermandad del Rescatado

Buena parte de las casetas de las cofradías conforman la otra cara de la Feria. Solidaridad, esfuerzo y compromiso se dan la mano en un trabajo colectivo en el que hay ejemplos tan significativos, como el que ofrece, entre otras, la hermandad del Rescatado. En su caseta de La Priostía, la corporación del Domingo de Ramos ofrece lo mejor de la cocina tradicional cordobesa, actuaciones en directo, como la del grupo Filigrana y, ante todo, un ambiente tradicional y familiar. Y es que, además, de los beneficios económicos obtenidos por el esfuerzo desinteresado de sus cofrades, la unión, la convivencia y el sostenimiento de las costumbres cordobesas se dan la mano, en la otra cara que ofrece la Feria de Nuestra Señora de la Salud.

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