Demetrio Fernández: "Esta Catedral se mantendrá, si hay una comunidad que vive el amor cristiano"


El obispo preside la celebración litúrgica de la fiesta de la Dedicación de la Catedral de Córdoba y predica una homilía, en la que resalta el significado profundo de la Iglesia

Demetrio Fernández
Solemnidad de la Dedicación de la Catedral./Foto: José I. Aguilera

La jornada de este jueves ha tenido un enclave muy especial para la Iglesia diocesana puesto que se ha celebrado la fiesta de la Dedicación de la Catedral. La misma ha tenido como eje central el templo mayor. De tal forma que el obispo ha presidido una celebración litúrgica solemne. Así, junto a Demetrio Fernández han concelebrado un nutrido grupo de canónicos del templo mayor de una diócesis “viva”, como el prelado ha destacado en su intervención.
Demetrio Fernández ha comenzado la misa recordando que “celebramos hoy la grandeza de la Iglesia, representada en edificios visibles”. Posteriormente, en su homilía, Demetrio Fernández ha insistido en que se trata de una fiesta que “nos introduce en un aspecto gozoso de nuestra vida cristiana”. Se trata, por tanto, de la solemnidad que recuerda la pertenencia a la realidad eclesial y ¿Qué es la Iglesia?, se ha preguntado. Y ha respondido: “La esposa de Cristo”. Y ha recordado el texto de San Pablo en la Carta a los Efesios, donde el apóstol explica que, en la cruz, “la amó y se entregó por ella”.
“La Iglesia es depositaria de todos esos bienes de Cristo, su esposo”, ha proseguido el obispo. Por ello, la vivifica y la hace fecunda por el mundo. Una Iglesia, esposa y madre, que, como ha subrayado “engloba a todo lo demás” y, de ese modo, primero se celebran las fiestas de la Iglesia, luego las de la Virgen, para terminar con las de los apóstoles, mártires y santos. En consecuencia, esta solemnidad “nos hace entender una belleza enorme. No estamos celebrando el conjunto de unas piedras, artísticamente colocadas, ese es el símbolo visible, sino una realidad misteriosa”. Y ha recordado la definición que se realiza en el Credo.
“El considerar el misterio no nos aleja de ponderar la belleza del templo, pero es esa realidad invisible, sensiblemente expresada en estas naves, que hacen que este sea un templo singular para toda la humanidad”, ha continuado. A lo que el obispo ha añadido que hoy es el día de la Iglesia diocesana, para desgranar las personas que en la diócesis la conforman, como “sus piedras vivas”.
El prelado también ha inicidido en la labor de apostolado de “una Iglesia en salida, al encuentro de los hombres y mujeres de nuestro tiempo. Para llevar la buena noticia de que el amor cristiano no es una teoría, ideología o un pensamiento platónico, sino que se hace carne”. De tal modo, que no ha dejado de recordar el testimonio de los mártires. Además, ha destacado el del obispo cordobés, Juan José Aguirre, mientras que el prelado ha asegurado que “estas bóvedas las sostiene el testimonio de quienes están dispuestos a dar su vida por amor Jesucristo y a los hermanos. El de tantas personas que ayudan a los demás en la diócesis. Porque el amor cristiano es el que sostiene la Iglesia”. En consecuencia, Demetrio Fernández ha afirmado que “esta Catedral se mantendrá hasta el fin de los siglos, si hay una comunidad que vive el amor cristiano, dispuesta al martirio, a prolongar a Cristo esposo de la Iglesia”.
Otro de los aspectos que Demetrio Fernández ha puesto de relieve ha sido el importante papel cultural que tiene la Catedral, no sólo a nivel local, sino mundial. Por eso, el obispo ha animado a “seguir trabajando para que este foco de cultura sea una luz, en la noche de los tiempos, para iluminar el corazón y la mente de tantas personas que visitan este lugar”.

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