El obispo a la hermandad de la Paz: "Acudiendo a la Virgen aprenderéis a ser discípulos de Jesús"


El prelado ha tenido palabras de afecto y reconocimiento para la hermandad y, en especial, para la Paloma de Capuchinos

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El obispo junto a los hermanos de la Paz./Foto: Cabildo Catedral

La hermandad de la Paz prosigue su itinerario de preparación para la coronación canónica, que ha tenido uno de sus momentos más relevantes en la asistencia corporativa a la misa de la Catedral. Presidida por el obispo, éste ha tenido palabras de afecto y reconocimiento para la hermandad y, en especial, para la Paloma de Capuchinos, a cuyo amparo sus cofrades podrán ser fieles seguidores de Jesucristo.
El obispo ha comenzado su homilía señalando que, para llegar al Padre, hay que hacerlo a través de Jesús que es la revelación de Dios. Y lo ha mostrado como misericordioso, no como un justiciero. “Jesús con sus brazos extendidos en la Cruz nos está diciendo: Dios Padre te ama y te perdona”, ha explicado Demetrio Fernández. Por tanto, el prelado ha subrayado que la vida sin Dios no tiene sentido, pero ha insistido en su carácter amoroso “porque si creemos en un dios que nos está acosando y asfixiando continuamente, no sé qué es mejor”. En consecuencia, ha resaltado que Jesucristo “viene a darnos la buena nueva” y ha resaltado la disposición al perdón. Una misericordia a cuyo servicio están los diáconos, de los que ha destacado su papel fundamental para repartir la caridad en medio de la comunidad, y “todos los que en la Iglesia hemos de servir al Amor de Dios”.
“Jesucristo es la expresión del amor del Padre para todos nosotros”, ha insistido el obispo. “Y, junto a él, su Madre”. Así ha proseguido incidiendo en que “estamos honrando hoy a María Santísima de la Paz y Esperanza”. Y ha expresado su deseo, ante los cofrades de Capuchinos de que “podremos, en su día, una corona como un beso de amor”, a la Virgen de la Paz. En este sentido, Demetrio Fernández les ha recordado que están en el itinerario de la coronación y les ha animado a perseverar en el aspecto cultual y, sobre todo, en cuanto a la formación. Por ello, el prelado ha deseado que, al final de “este camino, todos los hermanos hayáis crecido en vuestra vida cristiana. Hayáis conocido quién es Jesucristo, qué es la Iglesia, qué es la caridad y qué son los sacramentos”.
Las palabras del obispo a los cofrades de la Paz han evocado a las del Papa en Fátima, para recordarles que “tenemos Madre, gritó varias veces. Y qué bonito es tener Madre”. Y ha afirmado que “la tenemos, María Santísima de la Paz”. Por ello, el prelado ha solicitado a sus hermanos que se acojan a ella y le recen cada día, “invocadla, tenedla como protectora”. De tal forma que “acudiendo a ella aprenderéis a ser discípulos de Jesucristo y a compartir, en caridad, con los demás”.