El epílogo al fin de semana más cofrade


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Virgen de Linares./Foto: Jesús Caparrós

En pleno ecuador de mayo, el mes dedicado a María encontró el broche a un fin de semana donde la Virgen, en sus distintas advocaciones letíficas, ha sido la protagonista. Y el domingo alcanzó su epílogo devocional, frente al Puerto de la Salve, en las inmediaciones del santuario de Linares y en el barrio de Fátima, entorno a la Virgen que le da nombre.
La jornada en el santuario de la Conquistadora tuvo dos partes. Así, antes del mediodía, la corporación que dirige Rafael Reyes realizó la ofrenda floral a la Virgen Capitana y celebró la misa que conmemoraba el sexto aniversario de la coronación. El ambiente festivo daba paso a la espiritualidad y, ya durante la tarde, a la solemnidad de una procesión que preserva la esencia de la devoción mariana de la ciudad, en torno a la imagen que trajera Fernando III, el Santo. Y todo ello enmarcado por la bóveda celeste que llenaba de calidez las faldas de Sierra Morena y que se mimetizaba con la tonalidad inmaculista de que hace gala la hermandad de Nuestra Señora de Linares Coronada.


A la misma hora que comenzaba su desfile la Purísima, otra querida advocación, la de Nuestra Señora de Fátima, se disponía a recorrer las calles del barrio que lleva su nombre. La banda de cornetas y tambores de la Coronación de Espinas abría el cortejo, haciendo gala de su cuidada afinación y su elegante estilo. La cofradía salía a la calle con los ecos del centenario conmemorado en Cova de Iría. Así, su peregrinación por la ciudad recordó a tantas peregrinaciones anuales a Portugal de la cofradía que rige José Antonio Rivas. Y esto con una solemnidad que hacía gala del momento histórico, del que los hermanos cordobeses de Fátima también son parte. El domingo languidecía así por la avenida que lleva su nombre, poniendo el epílogo al fin de semana más cofrade.

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