El sábado más cofrade de mayo


La jornada deja tres salidas procesionales y un buen número de estampas históricas, al paso de la esperada procesión de la Virgen de los Remedios

Virgen de los Remedios./Foto: Eva M. Pavón

Con tres imágenes caminando por las calles de Córdoba, la jornada del sábado de mayo en que se conmemoraba la festividad de la Virgen de Fátima estuvo marcada por un genuino sabor cofrade. El Milagroso Niño Jesús de Praga, la Reina de los Ángeles en sus Misterios Gozosos y la Virgen de los Remedios de San Lorenzo hicieron disfrutar a la ciudad del tiempo de Gloria. La música, con los cuidados repertorios de tres formaciones consolidadas, el escenario y las devociones que lo llenaron, dejaron el aroma intenso de la piedad popular.

La alegría que dejó a su paso el Niño Jesús del Carmen de San Cayetano era inherente a un cortejo en el que los jóvenes de la archicofradía fueron, una vez más, los grandes protagonistas. La imagen, que proyecta la ternura y la potencia divina de la infancia del Salvador, mostró la elegancia y el cuidado con que la corporación que dirige Manuel Guzmán cuida los detalles. El guión, el paso, las vestiduras y la banda -Caído y Fuensanta- formaron un conjunto armónico que llegó y regreso de Santa Marina con la elegancia que caracteriza a la hermandad letífica.
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Procesión del Niño Jesús de Praga./Foto: Luis A. Navarro

Ya en Capuchinos, la Reina de los Ángeles volvía a dar cuenta de la dimensión de la hermandad de la Sangre. Una cofradía elegante, que en cada acto deja la impronta de su clasicismo. Y así ocurrió en el rosario con salida procesional que preside la titular gloriosa de la corporación. Ello quedó reflejado cuando la banda de la Esperanza entonó los acordes de La sangre y la gloria. La marcha que compusiera Alfonso Lozano, unida al caminar de la Virgen, trajo consigo uno de los grandes momentos del sábado, cuando los presentes se abstrajeron de todo y, sencillamente, disfrutaron de María, Reina de los Ángeles.
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Reina de los Ángeles en sus Misterios Gozosos./Foto: Luis A. Navarro

Era sábado, no martes, pero el día 13 dejó numerosas estampas inéditas. La Virgen de los Remedios, una de las imágenes más veneradas de la ciudad y con una amplia tradición histórica, culminó el triduo en su honor para salir a abrazar a Córdoba en su esperada procesión de promesas. Desde San Lorenzo a San Andrés y, desde ahí, a San Pedro y Puerta Nueva, el caminar de la Virgen fue desgranando las cuentas de un rosario de luz a los fieles que acudieron a su encuentro. El sábado concluía su periplo de alegría en el templo fernandino con momentos que ya son parte de la historia y a los que Amueci ensalzó con sus himnos a María.

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