La Sentencia muestra su indignación con el trato de la Policía Local


policía local
Cruz de mayo de la hermandad de la Sentencia, en el pórtico de la iglesia de San Nicolás./Foto: Hermandad de la Sentencia

“Nos sentimos en una persecución constante”, afirma el hermano mayor de la Sentencia, José Antonio Salamanca. Su queja viene precedida tras un incidente que, en la noche del viernes al sábado, el responsable de la corporación de San Nicolás mantuvo con un agente de la Policía Local, en relación con la cruz de mayo de la cofradía. Y es que como explica Salamanca, al llegar la medianoche, una pareja de agentes se acercó, “de forma muy amable, para solicitar que bajásemos el volumen de la música. Así lo hicimos, delante de ellos, y nos mostraron su conformidad”.
La situación era de absoluta normalidad, como explica el hermano mayor, “y estábamos aprovechando la tregua que nos daba el agua, tras una jornada bastante dura por causa de la lluvia”. Pasados unos minutos llegó una nueva pareja “para solicitarnos que redujeramos más el volumen”. Salamanca explica que les indicaron que ya lo habían hecho, pero que aun así lo bajaron de nuevo y se marcharon. “Estos últimos policías regresaron a las 01:30 y, con muy malas formas, exigieron que saliera el responsable y pidiendo el DNI”. El máximo responsable de la hermandad le preguntó por el motivo de su petición “y nos acusó con gritos de haber vuelto a subir el volumen de la música”.
Salamanca señala que, durante unos minutos estuvo ofreciendo explicaciones, “intentando hacerle ver a uno de los agentes que no habíamos procedido como él aseguraba”. Por ello, “le insistí en que estábamos recogiendo y que no habíamos modificado el sonido porque ya lo hicimos, cuando ellos mismos nos lo indicaron”. En ese momento mantuvieron una discusión en la que el hermano mayor quiso hacer ver al policía que no tenía necesidad de engañarle y que era responsable de su palabra. Asimismo, se acercó la primera pareja de agentes y Salamanca les indicó que “no tenemos necesidad de mentir. De hecho, hemos cambiado el ambiente que había hace unos años y aquí ya no se realiza botellón, por ejemplo”.
La sucesión de hechos no se detuvo ahí, ya que “cuando estábamos terminando de recoger y ya estaba la música apagada, la cocina cerrada y no servíamos nada, caía un fuerte aguacero y la gente que aún no se había ido se resguardó bajo las carpas”. Según explica Salamanca, un agente de la Policía Local, desde un coche, les indicó que “son las 02:10, como a y media haya gente aquí os denunciamos”. Ante la advertencia, el hermano mayor repuso que “habíamos cerrado y que ya no éramos responsables de la gente. Y le dije que estaba recogiendo, cansado después de una semana trabajando para preparar todo y mojándome, pero no sirvió de nada y tuvimos casi que suplicar a la gente que se fuera, para evitar males mayores”.
Por todo ello, el responsable de la cofradía de San Nicolás considera que “nos han tratado como a delincuentes” y asegura que “nos sentimos en una persecución constante”. Y pone un ejemplo esclarecedor. Una hora después, cuando regresaba a su casa en las calles aledañas al Bulevar de Gran Capitán donde hay varios establecimientos de ocio, “las colas de gente en la calle eran bastante grandes y allí no había ningún agente”.

1 Comentario

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here