"Nunca reneguéis de vuestra fe, porque ella es vuestro sustento"

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Manuel Martínez Lagares pronuncia un profundo pregón de la romería de Linares, a través de la figura de Fernando III, el Santo

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Manuel Martínez Lagares, durante el pregón de la romería de Linares de 2017./Foto: LVC

“Si algo aprendí del Santo Rey Fernando es, que para ser ante Dios, hay que no ser ante los hombres y que aquello que el ser humano ignora, al amor de una madre nunca pasa inadvertido. Y así, emprendí mi camino”. Con esta declaración de intenciones comenzaba el pregón de la romería de Linares, Manuel Martínez Lagares. Un relato que se centraba en la peregrinación al santuario y que tenía al rey santo como protagonista de la historia. Así, esta figura permitía al veterano comunicador realizar una profunda reflexión sobre los valores de la fe católica, en torno a la figura de la Virgen Capitana. Por ello, reconocía que “glosar la belleza de María es quizá el mayor atrevimiento del que es capaz un ser humano y si en este caso me atrevo, es sólo porque sé, que de antemano me ha sido concedido su perdón”.
La aparición de San Fernando entre la niebla que anegaba el camino a las colinas del santuario ha servido a Martínez Lagares para ahondar en un momento crucial de la historia de la fe católica de Córdoba. Así, de la mano del caballero el pregón se ha adentrado en los pilares “más castizos” de la urbe. Como sus 14 collaciones, de las que “nació la nueva Córdoba, la esencia de la que hoy conocemos, esa ciudad que huele a azahar y cabello de ángel y que cada primavera se viste de luz y arrebatados colores que enmascaran sus desconchados corazones”. Hecho que le ha servido para explicar que, aquel renacimiento, partía de “la idea de fundar una comunidad próspera, cuyos máximos valores fueran el respeto al ser humano, la fe, el amor al hermano necesitado, el respeto a la familia”. Pero ante todo, Martínez Lagares ha insistido en la necesidad del “amor desmedido a una Madre cuyo manto les había amparado durante tantas leguas y que les empujó durante años a la conquista de corazones para Dios y no a la de tierras, pues ningún poder terrenal saciaba sus anhelos”.
Tradición, respeto, valores y amor han recorrido las palabras del pregonero a la Capitana “en la batalla contra el abandono de los más débiles frente al poder despótico del poderoso; cuando las heridas de la existencia escuecen y sólo una voz puede levantarnos para continuar camino; y cuando al final del día nuestros cuerpos rotos, cansados de las mil batallas perdidas frente al desamor y la injusticia humanas, busquen el reparador sueño que nos acerque un poco a Dios”.
Un emotivo recuerdo a los hermanos fallecidos, que siempre estarán en torno a la Virgen de Linares y el mensaje profundo de San Fernando, han jalonado la parte final del pregón. En la misma, ha recomendado que nunca se anteponga “el poder o el dinero a la felicidad de la familia, ni faltéis a la lealtad del amigo, ni reneguéis de vuestra fe, porque ella es vuestro sustento”. Todo ello para rematar en prosa poética un epílogo en el que ha rogado a Nuestra Señora de Linares que, “cuando llegue el momento de estar junto a Ti para siempre, sea tu rostro bendito el que me reciba en los campos del cielo y mi destino cabalgar en las tropas de paz de San Fernando, llevando por el mundo el amor del Fruto bendito de tu vientre”.

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