Demetrio Fernández: "Cuando las cosas van bien es muy fácil creer"


El obispo propone el pasaje evangélico de Emaús como paradigma de "una manera de entrar en diálogo, saliendo al encuentro de quienes sufren"

Demetrio Fernández
El obispo ante la Virgen de los Dolores./Foto: Jesús Caparrós

La carta semanal del obispo parte del relato evangélico de Emaús, en el que Jesús Resucitado camina junto a dos discípulos -sin que estos sepan quién es-, desanimados después del “fracaso” del Maestro muerto en cruz. La profunda enseñanza del texto bíblico lleva a Demetrio Fernández a iniciar su explicación, señalando que Emaús, más que un lugar geográfico situado a 11 kilómetros al noroeste de Jerusalén, “es una experiencia de encuentro”. Así, el prelado explica que ellos no le reconocen, mientras que  “Jesús entra suavemente en sus vidas, agobiadas por la tristeza y el sinsentido”.
Emaús se erige como una pedagogía y un encuentro. Por ello, en la parte central de su misiva el obispo desgrana que se trata de “una manera de entrar en diálogo, saliendo al encuentro de quienes sufren, de quienes no tienen esperanza, para ponerse a su altura, sin pretensiones de superioridad y mostrarles las razones de nuestra fe, de nuestra experiencia, sin presionar nunca la libertad del otro”. Por ello, el prelado desvela que “es una pedagogía opuesta totalmente al proselitismo, no tiene prisa, no impone nada. Sólo propone con vigor y verdad, con esperanza”. Y, además, este encuentro “tiene algo especial. Ellos le reconocen cuando Jesús se da a conocer, no antes. Jesús lleva el reloj y la agenda de nuestra historia, no nosotros”, argumenta Demetrio Fernández. En consecuencia, cita el texto de Lucas en el que se interrogan: “¿no ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?” De tal manera que el obispo concluye que “o basta leer la Escritura, es preciso entenderla”.
Finalmente, la carta se detiene en la eucaristía, ya que en el relato evangélico se expresa que “cuando llegaron a la posada, Jesús hizo ademán de seguir adelante y ellos le invitaron: Quédate con nosotros, porque atardece. Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando”. Así, el obispo explica que se trata del “mismo gesto que en la última Cena”, cuando instituyó el sacramento. De tal manera, que Demetrio Fernández determina que “Emaús es toda una catequesis eucarística”. Y se interroga por “cuántas veces acudimos al Misterio de la fe, a la Santa Misa con los ojos vendados y con el corazón frío”. Por ello, el obispo asegura que “cuando las cosas van bien, es muy fácil creer, es muy fácil seguir a Jesús. Pero cuando las cosas se tuercen, cuando llega la dificultad y la Cruz, no es fácil descubrir allí presente a Jesús”. De tal manera que en la eucaristía se produce “el momento del reencuentro con quien nos acompaña en el camino de la vida, para dar sentido a nuestro peregrinar”.
Carta semanal del obispo 27-04-2017