La primera mujer gitana en llegar a los altares tendrá una misa en Córdoba


El Secretariado de Pastoral Gitana ha informado de que la Catedral acogerá una celebración litúrgica de acción de gracias por la beatificación de "La Canastera"

El Palacio de Exposiciones y Congresos de Aguadulce acogió el pasado mes de marzo la beatificación de 115 mártires almerienses, cuyo sacrificio se realizó durante la Guerra Civil. La ceremonia estuvo presidida por el prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, Angelo Amato, además de estar concelebrada por 20 obispos y 200 sacerdotes. Entre los mártires se hallaba la primera mujer de etnia gitana que alcanza este grado de santidad dentro de la Iglesia. Se trata de Emilia Fernández Rodríguez, La Canastera, quien será homenajeada también en Córdoba, este domingo 23 de abril en la Catedral. El Secretariado de Pastoral Gitana ha informado de que primer templo de la diócesis acogerá una celebración litúrgica de acción de gracias por su beatificación, que comenzará a las 12:00 y estará presidida por el obispo.

Córdoba
Recreación de Emilia Fernández./Foto: Diócesis de Almería

Cabe recordar que el Decreto del Papa que promulgaba la causa de beatificación se emitía en junio de 2016. Entre el más de centenar de mártires que eran elevados en esta celebración, se encontraba el que fuera deán de la Catedral de Almería, José Álvarez-Benavides y de la Torre. La presencia de Fernández destaca porque se trata de la primera mujer de etnia gitana en convertirse en beata. Y ello por negarse a revelar quién le enseñó a rezar el rosario.
Emilia Fernández Rodríguez
Nacida y bautizada en la parroquia de Santa María de Tíjola el 13 de abril de 1914 y fallecida el 25 de enero de 1939, la apodaron La Canastera porque desde niña fabricaba cestos de mimbre que su familia vendía para ganarse la vida. En 1938, a los 24 años de edad, se casó por el rito gitano con Juan Cortés, quien quiso eludir el servicio militar para no tener que ir al frente y ella le ayudó echándole en los ojos un líquido utilizado para sulfatar los campos; algo que tenía previsto dejarle ciego durante unos días. Cuando la Guardia Civil descubrió la trampa detuvo a la pareja y los envió a la cárcel, estando ella embarazada de dos meses. Entre rejas coincidió con más de 300 mujeres católicas con quienes rezaba el rosario cada tarde. Cuando la directora del centro lo descubrió, intentó que La Canastera revelara quién era su catequista y al negarse, fue encerrada en una celda de aislamiento. Aunque en varias ocasiones pidió al gobernador civil que se apiadara de su situación, nunca obtuvo respuesta. Por ello, dio a luz encima de un colchón de esparto y sin ninguna atención médica, lo que le provocó grandes hemorragias que le produjeron la muerte. Un sacrificio en nombre de la fe que ahora la convertirá en la primera gitana beatificada de la historia.

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