La "chicotá" más ajustada de la Candelaria


paso del palio de María Santísima de la Candelaria por la calle Escultor Juan de Mesa dejaba momentos "intensos y espectaculares"

María Santísima de la Candelaria por la calle Escultor Juan de Mesa./Foto: Captura del vídeo de José A. Ibáñez
María Santísima de la Candelaria por la calle Escultor Juan de Mesa./Foto: Captura del vídeo de José A. Ibáñez

Un momento muy “intenso y espectacular”, por una de las calles donde mejor puede disfrutarse de la toda la dimensión del discurrir de los cortejos. Con esas palabras valoraba el conocido capataz, Luis Miguel Carrión, Curro, uno de los momentos de mayor plasticidad que se vivían el pasado Domingo de Ramos. Se trataba del paso del palio de María Santísima de la Candelaria por la calle Escultor Juan de Mesa. Una angosta vía que dejó imágenes y una chicotá de una de las cuadrillas más consolidadas de la ciudad.
El traslado de la carrera oficial a la Catedral y su entorno traía consigo la modificación de horarios e itinerarios de la mayor parte de las cofradías cordobesas. Así, la hermandad del Huerto recuperaba enclaves paradigmáticos de la ciudad para el transcurso de su estación de penitencia. La Espartería y la plaza de la Corredera, camino de San Pedro, conformaban dejaron instantáneas que ya forman parte de la historia devocional de la corporación. Si bien, el discurrir de la cuadrilla de la candelaria por la calle del Poyo iba a dejar momentos, donde quedó de manifiesto la precisión y técnica del capataz y sus costaleros, como se puede apreciar en la reproducción que realizaba José Ángel Ibáñez.

El registro de una banda o el de un capataz se mide, entre otros aspectos, por la capacidad de adaptarse al estilo de una cofradía. Y, en el caso de la Candelaria, éste se caracteriza por mantener una línea clásica y elegante, tanto en la forma de andar de su cuadrilla como en la impronta de que lo dota Amueci. Así, la formación astigitana interpretó una vez más un repertorio repleto de piezas de gran calidad artística, donde el tono alegre se nutre de las composiciones más solemnes y para dar forma a un conjunto armónico. El mismo quedaba patente en la interpretación que, en la calle del Poyo, acompañó a la Virgen de la Candelaria con los acordes que compusiera el inolvidable Pedro Gámez Laserna.