24 horas para dar muestra de un compromiso


El Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Córdoba celebra la próxima semana una jornada completa de adoración al Santísimo en la casa de San Pablo

El compromiso ineludible del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Córdoba (MCC) volverá a quedar de manifiesto esta próxima semana. Así, con la llegada de la Pascua los cursillistas llevarán a cabo 24 de adoración al Santísimo en su casa de San Pablo, bajo el lema: Me invocaréis y vendréis a rogarme, y yo os escucharé. La jornada se prolongará, desde las 12:00 del viernes 28 hasta las 11:00 del sábado 29 de abril. El acto contará con la exposición y reserva del Santísimo, así como con la celebración de la eucaristía.

Cartel anunciador de las 24 horas de adoración al Santísimo de MCC.
Cartel anunciador de las 24 horas de adoración al Santísimo de MCC.

Estas 24 horas de adoración se incardinan en la intensa agenda que marca el calendario anual de MCC de Córdoba. Así, los cursillistas han celebrado, tanto en el tiempo previo como durante la Cuaresma, varias horas apostólicas. Entre las mismas destacó la que acogió la parroquia de San Nicolás de la Villa, que servía de preparación para la Pascua de Resurrección. Y es que como se señalaba desde Cursillos, aquella celebración servía para “revisar nuestro recorrido cuaresmal y le hemos pedido al Señor por los cursillos que nos quedan por celebrar este año”. De este modo, “en la jornada de oración hemos sentido la cercanía del Señor, su mirada, el amor de su corazón y su mano tendida llena de misericordia”. Así, la lectura sobre la que giraba el acto era la del martirio de Esteban. Se trata de un “pasaje que nos invita a ver como este apóstol, a pesar de su propio sufrimiento pide a Dios que no les tenga en cuenta este pecado a las personas que lo están apedreando hasta la muerte”. En consecuencia, “nos ha servido para reflexionar sobre el testimonio de perdón de Esteban y la situación que están viviendo los cristianos que hoy son perseguidos hasta dar la vida por Jesucristo”.
Por otra parte, el sacerdote Víctor Morón relataba el testimonio de un seminarista de Irak que el año pasado visitó la parroquia de San Nicolás de la Villa, para narrar como éste “pedía al Señor no que dejaran de perseguirlos, no que dejaran de matarlos, sino que siguieran firmes en la fe”. Un testimonio que venía a mostrar la valentía y determinación de los cristianos perseguidos y que llevaba a los cursillistas, en esta hora apostólica, a realizar ese ruego a Cristo, “a través de su Madre María, que nos mantenga firmes en la fe, porque esto será lo que nos haga superar todas las dificultades que padecemos los cristianos en estos tiempos”.

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