San Lorenzo se prepara para la extraordinaria de los Remedios


La popular Virgen, cuyo besamanos tiene lugar los martes 13, saldrá en procesión el día de la festividad de la Virgen de Fátima

En menos de un mes, la parroquia de San Lorenzo Mártir vivirá un acontecimiento muy especial para la feligresía. Se trata de la salida extraordinaria de la Virgen de los Remedios que se expone en un populoso besamanos, cada martes 13, en el templo fernandino. Así, el 13 de mayo la legión de devotos que acude a venerarla y realizar sus peticiones a la milagrosa imagen mariana podrán hacerlas de una manera diferente y con estampas, hasta ahora, inéditas. Y es que la intención de la comunidad parroquial, encabezada por su párroco Rafael Rabasco, consiste en que la venerada imagen pueda ser contemplada por las calles de la ciudad. La salida se incardinaría en el marco de las celebraciones con motivo del centenario de las apariciones de la Virgen de Fátima en Portugal.

Cola de devotos para acceder a la Parroquia de San Lorenzo. Procesiones inéditas
Cola de devotos para acceder a la Parroquia de San Lorenzo. /Foto: LVC

Los preparativos para la procesión ya se están agilizando. De esta forma una de las primeras citas para la misma tendrá lugar el lunes 24 de abril, a las 21:00 en la casa de hermandad del Calvario, fecha en la que están convocados los aspirantes a formar parte de la cuadrilla de costaleros de la Virgen. La misma estará programada por uno de los capataces de la corporación del Miércoles Santo. Se trata del responsable del palio de Nuestra Señora del Mayor Dolor, Jesús Ortigosa.
Cabe recordar que la devoción a la Virgen de los Remedios de San Lorenzo se incardina en una piadosa tradición, que se remonta al costumbrismo de la capital y no siempre se desarrolló con la estética que ha llegado a la actualidad. Así, en los tiempos en que el párroco del real templo era Valeriano Orden, si bien la milagrosa imagen era situada en el altar mayor los devotos de la Virgen colocaban velas a sus pies. El número de personas que acudían era igualmente numeroso, por lo que los cirios que se disponían al pie del ara se contaban por cientos con el riesgo latente de que provocaran una desgracia. Es por ello que se decidió modificar un aspecto que, por entrañable y hermoso, no dejaba de suponer un peligro evidente tanto para la propia talla como para el conjunto de la iglesia. Las últimas décadas no han visto decaer esta costumbre tan cordobesa, que además se caracteriza por su sentido espiritual y multitudinario.

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