"Es una Virgen que tiene mucha devoción en la parroquia"


La procesión de Nuestra Señora de los Dolores y el Rayo ha cobrado tintes históricos al llegar a la Catedral

El Sábado Santo cordobés ha recuperado una de sus procesiones más entrañables, la de Nuestra Señora de los Dolores y el Rayo. La misma ha caminado desde la iglesia de San José y Espíritu Santo hasta la Catedral, en una salida procesional que -gracias a este hecho- ha cobrado tintes históricos. Sobre la misma, el consiliario de la hermandad, Pedro Soldado, ha valorado ante las cámaras del canal de televisión del Cabildo, su sorpresa y satisfacción por el gran número de personas que han querido acompañar a la imagen, además de poner en valor la nutrida representación de otras corporaciones con las que ha contado. Asimismo, ha destacado que “es una Virgen que tiene mucha devoción en la parroquia”.

Nuestra Señora de los Dolores y el Rayo./Foto: LVC
Nuestra Señora de los Dolores y el Rayo./Foto: LVC

El delegado diocesano para Hermandades y Cofradías ponía así en valor una devoción hacia esta imagen en su parroquia, que es el mejor exponente de la rica religiosidad popular que Córdoba atesora. Y el ejemplo de la misma pudo apreciarse desde la salida de San José y Espíritu Santo, cuando un más que nutrido número de fieles se congrego para acompañar y contemplar a Nuestra Señora de los Dolores y el Rayo. De hecho, entre las nutridas representaciones se hallaban representaciones de corporaciones letíficas como el Tránsito, y penitenciales con los hermanos mayores de la Entrada Triunfal y la Paz y Esperanza. A esta última cofradía le une una estrecha vinculación con la hermandad del Campo de la Verdad.
Nuestra Señora atravesaba el umbral de la ya denominada Puerta de las Cofradías, antes de que el primer templo de la diócesis celebrase la vigilia pascual que, presidida por el obispo, anuncia el tiempo nuevo, el de la luz que vence a las tinieblas. Y así fue. La Virgen colmó de alegría las naves catedralicias para encaminarse de nuevo a su barrio. en la Puerta de Santa Catalina, el conocido capataz Carlos Herencia emocionaba con una intensa levantá, dedicada al Cabildo de la Catedral de Córdoba y al obispo por haber hecho realidad el sueño de ver a todas las hermandades en el templo mayor.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here