Un final a la altura de la historia


La hermandad del Resucitado culmina una Semana Santa que ya forma parte de la historia de las cofradías cordobesas

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Paso de misterio del Señor Resucitado./Foto: José I. Aguilera

La Semana Santa de Córdoba de 2017 ya forma parte de la mejor historia de las cofradías. El regreso de la carrera oficial a la Catedral, más de medio siglo después, ha traído consigo estampas inéditas para todos los cofrades, gracias a la apertura de la ya denominada, Puerta de las Cofradías. Incluso, minutos antes de que el cortejo del Resucitado la atravesase, el propio obispo confesaba haberse sentido impresionado al contemplar a las imágenes entrando sobre sus pasos, desde el fondo de las naves y con el vano enmarcando a las grandes devociones de la ciudad. La apertura de la puerta supuso la primera parte del objetivo, el sueño ha superado la realidad cuando las hermandades comenzaron a adentrarse, tras el Cristo de la Providencia. El broche final lo ponía el Resucitado, en el cierre del primer capítulo de la nueva etapa por la que a partir de ahora transitan Córdoba y sus corporaciones penitenciales.
Nazarenos de la hermandad del Resucitado./Foto: José I. Aguilera historia
Nazarenos del Resucitado./Foto: José I. Aguilera

Angustias Reina y Madre de Vélez Coronada, Sabed que Vendrá y Resucitó han sido las marchas, con que la agrupación musical Cristo de Gracia acompañanba la llegada al Patio de los Naranjos y el prólogo a la entrada en el interior de las naves de Santa María de la Asunción. Una banda “redonda”, la de los Trinitarios, que se ha conjugado con otra del género que ha vuelto a mostrar su crecimiento constante, la de la Sagrada Cena. Minutos antes, esta última abría paso a la cruz de guía de Santa Marina por el entorno de la Catedral. Tras las dos formaciones se sumaba la banda de música de Mairena del Alcor, una auténtica delicia de fuerza, potencia y afinación de la que, si el tiempo no lo impide, Córdoba disfrutará de nuevo en un mes, acompañando a María Auxiliadora.
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Palio de la Virgen de la Alegría en la Catedral./Foto: José I. Aguilera

El tiempo de la gloria había llegado a Santa Marina, mientras las cuadrillas que dirige Juan Berrocal acercaban al Resucitado y a la Alegría a su casa. Triana de Esperanza sonaba cerca de la despedía a la Virgen , bajo un palio que pronto será renovado. La salve trianera de la marcha de Claudio Gómez Calado dejaba caer los penúltimos acordes de algo más que una procesión, ya que ésta ponía un final a la altura de la historia que se ha vivido.

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