El Martes Santo toma forma cumpliendo horarios


La jornada se caracteriza por el ajuste de las seis hermandades a los tiempos marcados para el discurrir por la carrera oficial

Virgen de la Presentación./Foto: Rafael A. Ojeda
Virgen de la Presentación./Foto: Rafael A. Ojeda

Eran las cinco de la tarde de este Martes Santo que también ha querido sumarse al gran estreno que todos los cordobeses estamos disfrutando: la recuperación de la carrera oficial por los lugares que nunca debió abandonar. La Puerta del Puente, el Triunfo o Torrijos, con la Santa Iglesia Catedral como epicentro. A esa hora la matraca, solemne, austera y ancestral, anunciaba la salida de la Hermandad Universitaria de la iglesia del Juramento de San Rafael. Siguiendo la estela de negros encapuchados de reminiscencias medievales, en muy pocos minutos, el Santo Cristo de la Universidad, labrado por Juan Manuel Miñarro, recibía sobre su maltrecho rostro, las caricias de un sol primaveral que venía a mitigar el duro sufrimiento padecido. Poco después, María Santísima de la Presentación, se disponía a recibir en su alma la daga que Simón le había pronosticado el feliz día de su purificación.
Misterio del Buen Suceso./Foto>: Eva M. Pavón
Misterio del Buen Suceso./Foto>: Eva M. Pavón

Desde la vecina collación de San Andrés, Nuestro Padre Jesús del Buen Suceso, que ya necesita de la ayuda que le presta Simón de Cirene, concurría puntualmente al encuentro con su bendita Madre, el Discípulo amado y María Magdalena que acuden a consolarlo en su discurrir por la calle de la Amargura. Detrás, María Santísima de la Caridad, precedida por una bóveda de luz que alumbraba su triste camino, meditaba resignada, quebrantada, lágrimas borboteando, el triste destino que dentro de poco iba a padecer el fruto de sus desvelos.
Reina de los Ángeles./Foto: Rafael A. Ojeda
Reina de los Ángeles./Foto: Rafael A. Ojeda

Unos minutos después, era la cruz de guía de la hermandad cisterciense de la Sangre y Nuestra Señora Reina de los Ángeles, la que era posada sobre la plaza de más solera cofrade de cuantas pueblan esta Córdoba universal. Lamentablemente, llorando silente el traslado, después de cinco siglos, de la comunidad de monjas cistercienses del convento que la viera nacer y cuyo recuerdo quedará siempre en el corazón de sus cofrades y de todos los cordobeses de bien. Frente al Cristo de los Desagravios y Misericordia, Jesús es despreciado por quienes unas horas antes lo habían recibido con palmas y ramos de olivo. El pueblo, voluble y tornadizo, siempre sigue al que más grita y ahora lo hace el poder establecido. «No te metas con ese justo porque esta noche he sufrido mucho soñando con él», implora Claudia Prócula, pero la suerte está echada. Mientras, la Reina de los Ángeles cobijada bajo su palio de sutiles cadencias, es confortada por el amor filial de Juan, el único que fue capaz de soportar el duro trance del Gólgota.
Cristo de la Agonía./Foto: LVC
Cristo de la Agonía./Foto: LVC

Pasaban veinte minutos de las cinco de la tarde, cuando los quejíos de la banda de cornetas y tambores de Nuestra Señora de la Salud, rompían el cielo cordobés, para indicar que su Hermandad de la Agonía acababa de poner la cruz de guía bajo el arco de las palmas, comenzando de este modo su estación de penitencia que culminaría, ya entrada la madrugada, en el Gólgota de su parroquia de Santa Victoria, donde quedaría consumada la profecía recogida en el salmo 22: «Reparten mi ropa, / echan a suerte mi túnica». Como es habitual en esta hermandad, la petición de la venia se vio acompañada con la entrega de una cesta con naranjas, en alusión a su Barrio del Naranjo.
María Santísima de la Trinidad./Foto: LVC
María Santísima de la Trinidad./Foto: LVC

Por la Trinidad, transmutada en calle de la Amargura, «…no lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos…», Jesús se encuentra con las Santas Mujeres, entre las que se encuentra la Santa Mujer Verónica que viene a enjugar su padecimiento. La plaza era un hervidero y, en medio de tanto fervor, una gran ausencia, la de Lola Moreno, de inagotable sonrisa y vitalidad, empujando el carrito de su hijo Curro. Ella, desde los palcos de la carrera oficial celestial, acompañada por su otro hijo, Juan José, a buen seguro que habrá disfrutado de los guiños que, desde aquí, le mandaba su Madre trinitaria.
Misterio del Prendimiento./Foto: Eva M. Pavón
Misterio del Prendimiento./Foto: Eva M. Pavón

Para terminar la jornada, al filo de las nueve de la noche, la cruz de guía de la hermandad del Prendimiento hacía su entrada triunfante en su particular Huerto de los Olivos, aromado de azahares. Como es habitual en esta cofradía, llegaba rebosante de juventud salesiana. A los sones de marchas eucarísticas la hermandad salesiana hacía patente el motivo de su presencia en la Santa Iglesia Catedral: Postrarse ante Jesús Sacramentado. Detrás llegaba Nuestra Señora de la Piedad cobijada bajo su palio marino, en cuya gloria aparece triunfante la máxima expresión de la devoción salesiana, la Madre, la Señora que nos protege de todo mal: María Auxiliadora.
En el capítulo de estrenos, muchos y variados pudimos disfrutar en la tarde noche de ayer. Comenzando por la hermandad universitaria, el paso que entroniza al Santísimo Cristo de la Universidad presentaba el nuevo Calvario, ya finalizado, diseñado por el catedrático de Historia del Arte y hermano de la cofradía, Alberto Villar Movellán. Asimismo, estrenaba un nuevo fanal doctoral dedicado al monje armenio del siglo X San Gregorio de Narek, declarado Doctor de la Iglesia en 2015.
Por su parte, la hermandad del Buen Suceso exhibía como novedades, la continuación en la talla del paso de misterio, así como la confección de nuevas túnicas para el cuerpo de nazarenos.
El dorado del respiradero frontal del paso de misterio de Nuestro Padre Jesús de la Sangre, realizado en el taller cordobés de Rafael Barón, fue la gran novedad del paso de misterio de Nuestro Padre Jesús de la Sangra, mientras que el palio de Nuestra Señora Reina de los Ángeles estrenaba el respiradero trasero y las maniguetas traseras, realizados en los talleres hispalenses de Villarreal.
En esta Semana Santa, la hermandad de la Agonía ha restaurado las figuras secundarias del paso de misterio, cometido realizado por el autor de las mismas, Sebastián Montes Carpio. Asimismo, Rafael Rubio Valverde ha restaurado el juego de ciriales que preceden al paso de misterio.
La Santa Faz presentó un nuevo juego de albas y dalmáticas de color blanco para el tramo del paso de Palio, así como la restauración de las albas del tramo del paso de misterio y de los ocho paños de bocina.
Por último, la hermandad del Prendimiento presentó el nuevo broche, obra de Manuel Valera, según diseño de Julio Ferreira, para Nuestro Padre Jesús, Divino Salvador en su Prendimiento, realizado en plata sobredorada, donado por el Grupo Joven de la cofradía. Asimismo, ha continuado con la talla del paso de misterio, que en esta ocasión ha presentado el nuevo respiradero frontal, tallado y diseñado en los talleres de Miguel Ortiz y Manuel Jurado, siguiendo el estilo rocalla francés de su canastilla.

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