Una Semana Santa Patrimonio de la Humanidad


La hermandad de la Entrada Triunfal abre un capítulo para las cofradías cordobesas, al inaugurar la nueva carrera oficial y traspasar el umbral de la segunda puerta

Al mediodía de este 9 de abril de 2017, la hermandad de la Entrada Triunfal ha escrito las primeras líneas de un capítulo histórico para las cofradías de Córdoba. La Semana Santa en la Catedral ya es una realidad, con una carrera oficial que discurre por un entorno declarado Patrimonio de la Humanidad. La histórica cita ha contado con la presencia del obispo en el palco de autoridades, quien ha estado acompañado por el teniente de alcalde de Presidencia, Emilio Aumente.

Nuestro Padre Jesús de los Reyes en la Catedral./Foto: Jesús Caparrós
Nuestro Padre Jesús de los Reyes en la Catedral./Foto: Jesús Caparrós

Las campanas de San Lorenzo anunciaban la salida más esperada, la que abría una Semana Santa histórica. Por Roelas y el Juramento, los ecs de su redoble clamaban a San Rafael, para llamar a Córdoba. En el pórtico del templo fernandino se dibujó la silueta de Nuestro Padre Jesús de los Reyes, mientras Caído y Fuensanta entonaba los acordes de la Marcha Real, al sacerdote, profeta y rey del universo. Profeta que sonó acto seguido para que, la cuadrilla que dirige Juan Horacio de la Rosa se encaminara hacia el templo mayor, el primero, sobre el que habrán de orbitar todos y cada uno de los cortejos.
Nuestra Señora de la Palma./Foto: Rafael A. Ojeda
Nuestra Señora de la Palma./Foto: Rafael A. Ojeda

Antonio Jesús Ortega daba las órdenes precisas para la compleja maniobra de salida de Nuestra Señora de la Palma. Las campanas volvieron a entonar su oración de siglos y la candelería alumbró con intensidad a la Virgen de Romero Zafra, mientras el sol la acariciaba por la malla de su techo de palio. El camino hacia la Catedral ya era un hecho. Y por Lineros y Don Rodrigo, la comitiva llegaba a la Cruz del Rastro y enfilar Ronda de Isasa. En el Puente Romano, la multitud se agolpaba para ver la primera estación de penitencia, bajo un azul derramado que dibujó el cuadro lírico de la ciudad inmortal. la Borriquita atravesaba el arco y comenzaba la ascensión, por Torrijos hacia la Catedral. El Patio de los naranjos estaba repleto de público, dando cuenta de una Semana Santa abierta a todos.
Y llegó el momento. El paso de misterio de la Entrada Triunfal en Jerusalén atravesó grácil la puerta de la nave 17. El palio de la Palma hacía lo propio y la historia ya estaba escita sobre los pies de sus costaleros, en el rostro de los niños que, en una muestra de la unidad de las cofradías. La misma que se proyectaba en las 12 esclavinas de la hermandad de la Cena, que se han convertido en los pequeños apóstoles del Domingo de Ramos. Las campanas de San Lorenzo aguardan para saludar al Señor de la Entrada Triunfal y a su madre, mientras Córdoba celebra el comienzo de una Semana Santa, Patrimonio de la Humanidad.

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