El Sábado de Pasión se convierte en la antesala de la historia

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Las cuatro salidas procesionales dejan momentos irrepetibles en una jornada en que sus cuatro cofradías brillan con luz propia

Sábado de Pasión
Cristo de la Oración y Caridad./Foto: Luis A. Navarro

El Sábado de Pasión ha abierto las puertas de la historia de Córdoba y sus cofradías. La víspera del Domingo de Ramos ha dejado momentos de con claro sabor a Semana Santa en cuatro barrios de la ciudad. El Parque Figueroa, Electromecánicas, Cañero y Arroyo del Moro han lucido sus mejores galas para acoger las estaciones de penitencia de María Santísima de las Penas, el Cristo de la Oración y Caridad, Nuestro Padre Jesús de los Afligidos y Nuestra Señora de la Salud y Traspaso. Ello en una tarde-noche radiante en lo devocional y análoga en lo meteorológico.
Foto: Luis A. Navarro Sábado de Pasión
María Santísima de las Penas./Foto: Luis A. Navarro

La jornada comenzaba en la iglesia de la Asunción del Parque Figueroa. En la plaza de la Marina Española los primeros nazarenos, cubiertos, de la hermandad de las Lágrimas escribían con sus primeros pasos un capítulo trascendental en la intensa historia de la hermandad de las Lágrimas. Y es que, antes de los grandes objetivos, la corporación que dirige Rafael Murillo cumplían con uno de la mayor relevancia, poner en la calle a diez parejas de hermanos que, bajo el cubrerrostro vino tinto, mostraban el verdadero significado de lo que supone una cofradía en la calle. Así, en torno a María Santísima de las Penas el cortejo ha dado un paso más que reseñable de cara a un futuro que, cada vez, se antoja más próximo.
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Salida de la hermandad de la Conversión./Foto: Luis A. Navarro

Conversión, Nuestro Padre jesús de la Victoria, Reo de Muerte o Ángeles Salesianos han sido algunas de las marchas, con que la agrupación musical del Cristo de Gracia ha acompañado al crucificado de la cofradía de la Conversión. Había mucho que celebrar en Electromecánicas, pero sobre todo el hecho de que era la primera salida procesional en que la corporación era hermandad de pleno derecho, tras el decreto que hace unas semanas firmara el obispo de Córdoba. Y con esa alegría y la serenidad que otorga el trabajo bien hecho, el cortejo de la Conversión alcanzaba el templo de cabecera de la parroquia, Santa Beatriz de Silva, donde otra devoción emergente -la de la Virgen de la Victoria- aguardaba cerca del Santísimo, para culminar uno de los momentos más emocionantes de la estación de penitencia.
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Salida del Señor de los Afligidos./Foto: Rafael A. Ojeda

El Sábado de Pasión se desbordó de público y edificó un más que nutrido cortejo en el barrio de Cañero, con la hermandad de la Presentación al Pueblo. Nada más salir de San Vicente Ferrer, la corporación rindió tributo a fray Albino, dando cuenta de que la cofradía se esmera en cada detalle. Como también lo hizo la agrupación musical de la Sagrada Cena, tras el Señor de los Afligidos. La imagen caminó elegante, gracias a la compacta y elegante cuadrilla de costaleros que dirige José Alarcón. Así, en cada tramo del recorrido la estampa que ofrecía la hermandad era clásica, medida y llena de fundamento. Una base sólida con la que mirar con ilusión a un futuro en el que la Catedral está cada vez más cerca de su horizonte.
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Nuestra Señora de Salud y Traspaso./Foto: Luis A. Navarro

En la parroquia de las Santas Margaritas, Nuestra Señora de la Salud y Traspaso marcaba el contraluz de la jornada. Sobriedad, recogimiento y espiritualidad marcaron la estación de penitencia de la prohermandad del Traslado al Sepulcro. Con un recorrido ya extenso en su devenir histórico, la cofradía no cesa en el empeño de seguir creciendo y asentándose sin prisa, sin estridencias y con el rumbo bien definido. Una dolorosa acompañada por música de capilla, un imponente crucificado, una Virgen prendida de su barrio y una portentosa imagen presentada a su pueblo conformaban una víspera anhelada.
En la Catedral ya aguarda el Cristo de la Agonía y, en las instalaciones aledañas al convento de Capuchinos, Nuestra Señora de los Dolores espera al Viernes Santo, tras el rostrillo de su devoción. Si bien, antes de que todo comenzase alguna de las hermandades del Sábado de Pasión concluían sus salidas procesionales, ya en la madrugada del Domingo de ramos. La jornada donde se cruzará el umbral de la historia de las hermandes de Córdoba, las mismas que regresarán a su casa, a la Catedral.

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