La Virgen de los Dolores ya está en su paso


Nuestra Señora de los Dolores ya se haya dispuesta en su paso. El traslado de los titulares de la corporación de San Jacinto a las dependencias anexas al convento de Capuchinos, lo ha abierto el Cristo de la Clemencia. Así, tanto el crucificado de Ruiz Olmos como la Señora ya se hayan preparados para la salida procesional del próximo Viernes Santo. El acto ha contado con una representación de la vecina hermandad de la Paz.

Nuestra Señora de los Dolores./Foto: Jesús Caparrós
Nuestra Señora de los Dolores./Foto: Jesús Caparrós

La corporación ha puesto, con este acto, el broche a más de una semana de cultos en torno a la venerada Virgen, donde se ha desarrollado el septenario, la exaltación a Nuestra Señora, así como la fiesta de regla que, en la emblemática jornada del Viernes de Dolores, presidía el obispo. éste realizó una profunda homilía en la que comenzaba explicando que, con esta fiesta del Viernes de Dolores, “queda inaugurada la Semana Santa”. Así reflexionaba sobre la palabra de San Juan, donde entrega a la Virgen y a San Juan como madre e hijo. “Dejemos que ella nos mire. Cada uno de nosotros tenemos a María Santísima como madre que nos va acompañando y guiando hacia Jesucristo”. El Viernes de Dolores es el momento de encuentro con María, subrayaba, para acto seguido recordarel sufrimiento de la quien pierde a un hijo.
“La vida de la tierra está llena de alegría y contratiempos”, proseguíael obispo. Por ello, explicaba que el primero en darnos esperanza es Jesucristo, que ha experimentado el sufrimiento en su propia carne. “Por él hemos recibido una vida nueva que nos viene de Dios por Jesucristo. Y de esa vida María es verdadera madre”. En consecuencia, Demetrio Fernández destacaba que “venimos a ella”. Así, “ella nos indica que no hay seguimiento a Jesucristo sin adhesión y compromiso. Preparemos, por tanto, la Semana Santa abriendo el corazón a Jesucristo. Que la Virgen de los Dolores nos ayude a vivirla”, ha concluido, ya que “María es madre de la vida. También aquella que no llega a nacer. La vida corre peligro y hemos de pedirle a María Santísima que la proteja en sus inicios, cuando corre más peligro”.

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