El obispo pide que "las procesiones sean el acompañamiento a Jesús, libre hacia la muerte"


En su carta semanal, el prelado reflexiona sobre el hecho de que "Jesús no va a la muerte a empujones o a la fuerza, va libremente, como libre es el amor que le acompaña"

Libre hacia la muerte. Bajo este título, la carta semanal del obispo reflexiona sobre los misterios centrales de la fe cristiana que, la próxima Semana Santa, se celebrarán. Por ello, el prelado señala que ” Jesús no es sorprendido por lo que le viene encima, sino que lo conoce y desea que se cumpla”. De igual manera que subraya que “llama la atención la libertad con la que Jesús se enfrenta a su muerte redentora. Más que un reo, aparece como un juez poderoso, dueño de la situación. El secreto de todo ello está en el amor que mueve su corazón”.

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El obispo imponiendo la ceniza./Foto: José I. Aguilera

El profundo mensaje de salvación recorre la misiva de Demetrio Fernández, a tres días del Domingo de Ramos. Por ello, destaca que “Jesús conoce el plan redentor de su Padre Dios y ha entrado de lleno en esa voluntad de salvar a todos, entregándose a la muerte”. En consecuencia, el obispo retoma el mensaje inicial para asegurar que “su obediencia es un acto de amor y la ofrenda de su vida tiene ante todo esa dirección vertical de darle a su Padre lo que se merece, y lo que tantas veces los humanos le hemos robado por el pecado”. Sin embargo, también se trata de un acto de “amor a los hombres, por los que se entrega voluntariamente en actitud de servicio, ocupando el último puesto, para que nosotros recuperemos la dignidad de hijos de Dios”.
La parte central de la carta del prelado incide en el sufrimiento y la “tremenda humillación”, pero “lo más misterioso es ese silencio de Dios, que le hace gritar a Jesús: ‘Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?’ (Mt 27,46)”. Ante esto, el obispo explica que “Dios Padre no abandonó nunca a su Hijo, y bien lo sabía Jesús que el Padre nunca le abandona. Sin embargo, la zona inferior de su humanidad se sintió desgarrada ya desde la oración en el huerto”. De tal forma que concluye que “Jesús quiso tocar de esta manera tantas situaciones humanas donde se palpa el silencio de Dios. Y es que todo ese sufrimiento humano, que muchas personas arrastran en su vida es peor que la muerte. Y Jesús ha pasado por ese trago, para que cuando nos toque pasarlo a nosotros no nos sintamos solos”.
El final de la misiva invita a participar en las celebraciones litúrgicas que, durante estos días, se celebrarán en la Catedral. Asimismo, el obispo expresa su deseo de que “las procesiones de Semana Santa sean todas expresión de este acompañamiento a Jesús que camina libre hacia la muerte para llevarnos a todos a la resurrección de una nueva vida”.
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