La vinculación entre la diócesis y el Colegio Español de Roma


La celebración del 125 aniversario del Pontificio Colegio Español de San José en Roma cuenta con varios actos en los que intervienen el Sumo Pontífice y el presidente de la Conferencia Episcopal

Sacerdotes de la diócesis, en el Pontificio Colegio Español./Foto: DMCS
Sacerdotes de la diócesis, en el Pontificio Colegio Español./Foto: DMCS

Más de un siglo de historia y una estrecha vinculación con la diócesis de Córdoba han marcado parte de los actos de la celebración del 125 aniversario del Pontificio Colegio Español de San José en Roma. Así, el Papa Francisco recibía al presidente de la CEE y los arzobispos de Sevilla y Toledo. A ello hay que sumar la presencia del presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), el cardenal Ricardo Blázquez.
Los días 1 y 2 de abril se ha conmemorado el aniversario de la fundación del Colegio. Una institución muy vinculada a la diócesis de Osio puesto que, además de los cinco presbíteros que actualmente cursan sus estudios en la misma, han sido numerosos los sacerdotes de la ciudad que han cursado estudios en el mismo. De hecho, el propio obispo estuvo en el Pontificio Colegio Español. Entre las actividades programadas para esta especial ocasión, el primer día los patronos del colegio, entre los que se encuentra el presidente de la CEE y los arzobispos de Sevilla y Toledo, junto con el equipo de formadores, colegiales y antiguos alumnos, fueron recibidos en audiencia privada por el Santo Padre. En el mismo, el pontífice invitó a los presbíteros residentes en Roma y a todos los presentes a vivir su sacerdocio con amor y entrega. Mientras que en la mañana del domingo 2, se celebró una misa de acción de gracias en la capilla del Colegio, presidida por el cardenal Blázquez y concelebrada por un centenar de sacerdotes.
Cabe recordar que el Pontificio Colegio fue fundado por el beato Manuel Domingo y Sol. Nacido en Tortosa, provincia de Tarragona el 1 de abril de 1836, desde los primeros momentos de su vida sacerdotal su mayor preocupación fue la formación del clero, ya que veía claramente las deficiencias, tanto de la formación teológica como de la espiritual y humana, en los seminarios de su tiempo. A este fin creó la hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos, un grupo que, manteniendo la incardinación en sus respectivas diócesis, se ofrecían para dirigir los seminarios diocesanos, cuidando los tres aspectos de la formación de los futuros sacerdotes. Entre sus grandes proyectos estuvo, desde el principio, la creación de un colegio en Roma, viendo en ello la solución a los grandes problemas del clero en España. Buscaba llevar allá docenas de seminaristas jóvenes que se capacitasen a fondo y luego regresasen, como fermento cultural y espiritual, a los seminarios y centros diocesanos.