El Císter no cerrará sus puertas


La Orden, a quien pertenece íntegramente la titularidad del monasterio de la Inmaculada Concepción, tiene previsto el ingreso de la comunidad "Estrella Matutina" en el convento

Capilla del monasterio de la Inmaculada./Foto: Hermandad de la Sangre
Capilla del monasterio de la Inmaculada./Foto: Hermandad de la Sangre

El popular monasterio de la Inmaculada Concepción no cerrará sus puertas, tras la marcha de las últimas hermanas del Císter a Toledo, que se producía este lunes. Así, fuentes consultadas por La Voz de Córdoba aseguran que el convento no cerrará sus puertas. Ello se debe a que la Orden, bajo cuya propiedad se halla el inmueble, tendría prevista la llegada al mismo de una comunidad religiosa de reciente creación, Estrella matutina.
Dentro de cuatro años se cumplirán cinco siglos de la apertura del monasterio de la Inmaculada Concepción, donde venían realizando observancia las hermanas cistercienses. En la diócesis quedarían aun dos donde se desarrolla vida monacal (el de la Encarnación y el de las Escalonias). Con la llegada de esta comunidad religiosa el espacio sagrado continuaría con el uso para el que fue erigido, aunque sea otra realidad eclesial la que haga uso del mismo.
Cabe recordar que la noticia de la marcha de las monjas del Císter ha causado un profundo pesar entre las instituciones relacionadas con las mismas. Así, la hermandad de la Sangre mostraba su tristeza por este hecho, haciendo público que “nos sentimos un poco huérfanos en estos momentos, pero confiamos en que el convento del Cister, pronto volverá a tener la vida de siempre”. Una esperanza que, como todo apunta, se verá refrendada en fechas próximas. De hecho, la relación de la actual corporación radicada en el Santo Ángel con el convento cisterciense es muy estrecha. Y es que, en 1976, la entonces superiora del monasterio de la Inmaculada Concepción accedía a la fundación de la nueva hermandad en su pequeña capilla conventual. La función solemne tenía lugar el 8 de diciembre de ese mismo año. Cuatro décadas más tarde, el 8 de diciembre de 2016, la imagen de la Reina de los Ángeles regresaba a la que fue su casa para realizar unos cultos que resultaron muy especiales para la cofradía del Martes Santo.