La Delegación de Migraciones fija sus objetivos permanentes


Los miembros de esta realidad eclesial, cuyo delegado es Manuel Vida, han mantenido una reunión en la que han llevado a cabo una reflexión sobre la finalidad de la misma

Los miembros de la Delegación diocesana de Migraciones, uno de cuyos responsables es Manuel Vida, han mantenido una reunión en la que han llevado a cabo una reflexión sobre la finalidad de la misma. Este encuentro también ha servido para fijar los objetivos permanentes para desarrollarlos en profundidad.

Reunión de los miembros de la Delegación./Foto: Delegación Migraciones
Reunión de los miembros de la Delegación./Foto: Delegación Migraciones

Como indica Rafael Pablo Trujillo la sesión de trabajo ha comenzado, “reflexionando sobre textos del Nuevo Testamento y las indicaciones que nos hace el Papa Francisco“. Concretamente en las exhortaciones Evangelii Gaudium y Misericordiae Vultus.. Las finalidades y objetivos de esta realidad eclesial han estado muy presentes en esta reunión. De tal modo que entre ellos se halla la iniciativa de “poner en marcha una mesa de encuentro para convocar a las entidades eclesiales que trabajan en el campo de la inmigración para, conocernos, orar juntos, poner en común nuestras inquietudes, proyectos y si surge llevar a cabo alguna acción en común”. Contactar con las parroquias y las distintas realidades de toda la diócesis para dar a conocer la Delegación diocesana de Migraciones, ha sido otra de las metas que se han marcado.
Numerosas propuestas más han sido las que se han puesto en marcha. Así, se ha acordado difundir en la diócesis la Doctrina Social de la Iglesia sobre migraciones. Realizar convivencias con los inmigrantes, concretamente, se ha fijado una para el día 14 de Mayo en las instalaciones de la parroquia Nuestra Señora de Linares. Comenzar a trabajar en el campo de la trata de personas en colaboración con el departamento que aborda este ámbito en la Comisión Episcopal de Migraciones. Preparar y participar en las diferentes jornadas anuales de las distintas delegaciones. Contactar, colaborar y, si es el caso, formar parte de foros, plataformas o similares, que trabajen en defensa de los derechos de las personas y familias empobrecidas, especialmente de los inmigrantes. Seguir trabajando en la colaboración con otras delegaciones diocesanas. Ampliar y fortalecer el equipo, así como seguir profundizando en la formación de todos los miembros de la Delegación.
Finalmente, se concluye explicando que “sabemos que es una tarea difícil, pero estamos seguros que el Espíritu Santo nos guiará y animará para poder emprender este mandato del Señor (porque fui forastero y me recibisteis). Por ello, “sabemos de nuestras limitaciones, pero confiamos en Aquel que todo lo puede”.

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