El primer altar de insignias


La hermandad del Buen Suceso ya tiene dispuestos en su capilla los elementos que componen su guión procesional para el Martes Santo

Altar de insignias de la hermandad del Buen Suceso./Foto: LVC
Altar de insignias de la hermandad del Buen Suceso./Foto: LVC

La Semana Santa se anticipa en los templos y, en el de San Andrés, la hermandad del Buen Suceso ya tiene avanzados buena parte de los preparativos para su salida procesional del Martes Santo. Así, la cofradía ya ha dispuesto en su recién restaurada capilla uno de los primeros altares de insignias, preparados por las hermandades cordobesas.
La corporación de San Andrés lleva, de hecho, muy avanzados los trabajos para su salida procesional. Así, la imagen de María Santísima de la Caridad ya se halla entronizada en su paso de palio. La dolorosa de Miguel Ángel González Jurado está perfectamente ataviada por su vestidor, Eduardo Heredia. Vestida con la magnífica saya que dibujara Rafael de Rueda y bordara Francisco Pérez Artés, los elementos que integran su baldaquín -entre ellos el frontal de la bambalina de su palio de cajón- consiguen, a falta de tener la cera fundida, dotar a la talla de ese recogimiento que la misma expresa.
Por su parte, el paso de misterio de Nuestro Padre Jesús del Buen Suceso también está dispuesto en su práctica totalidad. Con el Señor al frente y acompañado por las imágenes que realizara Miguel Ángel Jurado y la Virgen de los Dolores, el canasto presenta la talla que, durante los últimos años, llevan realizando Miguel Ortiz y Manuel Jurado.
Finalmente, la capilla donde se dispone el altar de insignias ha experimentado algunas novedades, en fechas recientes. Este enclave recuperaba su funcionalidad a principios de Cuaresma, cuando se concluían las labores de conservación sobre el mismo. El comienzo de estos trabajos se producía tras un estudio por parte del arquitecto de la Diócesis, que acreditaba que el espacio no tiene daños estructurales. Mientras que los trabajos se han prolongado durante dos semanas. Durante el último año tanto el Señor como la Virgen han permanecido expuestos al culto en uno de los altares de la iglesia fernandina. Ello se debía a la aparición de una serie de grietas en la capilla, además de diversas humedades. En consecuencia, se procedió a realizar una minuciosa valoración del estado en que se encontraba y se dispusieron unos testigos para prevenir cualquier tipo de daño estructural. Este espacio posee la singularidad de que su cimentación es distinta a la del resto del edificio, ya que está adosada. Por tanto, durante los próximos días se procederá a repechar las grietas y devolver al oratorio a su aspecto habitual.

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