La Orquesta de Córdoba se reivindica en el Concierto de Cuaresma


Dirigida por Manuel Pérez Rodríguez, la formación abre el telón a la recta final de los actos preparatorios de la Semana Santa

Los acordes inmortales de Enrique Báez abrían el concierto extraordinario de Cuaresma, en el Gran Teatro. Este evento pasa por marcar uno de los puntos de inflexión del tiempo de preparación de los cofrades, mientras en el proscenio ya se aventuraba la figura del pregonero que, en unos días, abrirá a Córdoba las puertas mismas de la Semana Santa en ese escenario. Antes, la Orquesta de Córdoba regalaba una magnífica interpretación de La música del Silencio, de Francisco de Sales Melguizo. Un cuidado repertorio y una notable actuación que sirvieron al director invitado, Manuel Pérez Rodríguez, para reivindicar el patrocinio a una formación que no cuenta en la mayor parte de las ocasiones con el apoyo que debiera.

Orquesta de Córdoba, dirigida por Manuel Pérez./Foto: Jesús Caparrós
Orquesta de Córdoba, dirigida por Manuel Pérez./Foto: Jesús Caparrós

Lágrimas y desamparo, Corpus Christi, Santa Vera Cruz Estrella sublime condujeron al final de una primera parte, que estuvo marcada por una de las piezas contemporáneas más celebradas por público y crítica, La sangre y la gloria, del compositor cordobés Alfonso Lozano. El construido y complejo canto de Gámez Laserna a la Reina de los Mártires, Salve Regina Martyrum, abría la segunda parte del concierto. En la misma se iba a contener buena parte del repertorio musical más clásico de las bandas de música de plantilla completa. Así, la orquesta interpretaba a Pantión,  Gómez Navarro, de nuevo Melguizo, Gómez-Zarzuela y casi finalizar con Gámez.
La siempre emocionante Jesús de las Penas , El alma de mi alma, una impecable interpretación de La música del Silencio, Virgen del Valle y el emblema de la Córdoba recuperada, Saeta cordobesa completaban un concierto, cuyo bis recordó a otro de los directores invitados al mismo hace ya más de un lustro. La Madrugá de Abel Moreno servía de bis y epílogo a una actuación que hizo las delicia de un nutrido número de asistentes y que servía para anunciar la, cada vez más cercana, Semana Santa.

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