Antonio Villar: "Los capataces y los vestidores somos los más expuestos a la crítica"


El cuarto programa de "La Voz de las Cofradías" analiza el arte de vestir dolorosas, a través de la figura de Eduardo Heredia, Rafael Cuevas y Antonio Villar

El cuarto programa de La Voz de las Cofradías, celebrado en la noche de este jueves, comenzaba con el anuncio de que uno de los asistentes abordaría, al concluir, las labores sobre las que se iba a debatir. Y es que el vestidor y bordador Antonio Villar tenía que desplazarse a Lucena para ataviar a una Dolorosa. En ese contexto, tan habitual en la Cuaresma (este viernes Eduardo Heredia vestirá a la Virgen de la Caridad), se iniciaba una tertulia profunda y cargada de verdad, en la que también participó el prioste y florista Rafael Cuevas.
El editorial de José Juan Jiménez Güeto se remontaba al origen de vestir a las imágenes en el siglo XIV. “Hay mucha profundidad en la forma de vestir a una imagen. Es un don”. Una intervención que le servía para presentar a los participantes y en la que resaltó que Villar llegaba de vestir en Canarias; mientras que Heredia explicaba que “mañana visto a la Caridad del Buen Suceso y, desde ahí, ya no paramos”. Cuevas, por su parte, expresaba de su deseo de estar a la altura.
El interesante debate entre los artistas tuvo momentos muy interesantes en los que Heredia señaló que “sin devoción no se puede vestir a una imavestidores-2gen.  Cuando estoy delante de la Virgen, todas son la Madre de Dios”. Asimismo recordó que “aprendimos a vestir con la Virgen de las Filipensas”. Villar reponía a tal reflexión que “si un vestidor no tuviera devoción estaría de escaparatista”. Tuvo un recuerdo para fray Ricardo, a quien definió como su maestro, quien “me hizo ver a María de una forma especial”. Por su parte Cuevas señalaba que “no todo el mundo sirve para vestir o montar un altar, pero por suerte en las cofradías hay sitio para todos. La devoción es fundamental para vestir imágenes. El tiempo es algo esencial en esta tarea”.
“La personalidad del vestidor se la transmite a la Virgen de una manera muy especial”, recordó Villar. En este sentido, Heredia explicó que “cada año que se viste a la Virgen es distinto”, a lo que Villar repuso que “el cometido del vestidor es engrandecer a la imagen”. Cuevas señalaba, por tanto, que “hay cofradías que pueden dejar algo más de manga ancha al vestidor, pero depende de la junta de gobierno y del prioste a la hora de marcar la línea. Es importantísimo que el prioste siga la línea y se la transmita al vestidor”.
Otro de los interesantes aspectos tratados fue la imagen de cara al gran público de los artistas que trabajan esta disciplina, sobre lo que Villar aseguraba que “tanto los capataces como los vestidores son los que más expuestos a las críticas”. Heredia destacaba así “que no todo vale y que no todo el mundo sabe”. Cuevas coincidía en ese sentido y abordaron la necesidad de sentirse en casa en cada cofradía donde visten. Villar pone en valor la figura de Fernando Castro, hermano mayor del Perdón. También lo hace Cuevas que cuenta la anécdota de que les ponen hasta palmeras de chocolate. Mientras que, durante una breve intervención, José Ignacio Aguilera intervino para explicar su labor con la Virgen de las Tristezas y afirmaba que “siempre debe prevalecer la imagen antes que el vestidor”.
“Ahora vivimos en la época decadente del siglo XIX, para recuperar estampas”, señalaba Villar en la parte final del programa. Éste manifestaba que “hay imágenes de las Angustias con rostrillo en San Agustín. Se probó a vestirla de hebrea y no gustó y por eso no se la ha vuelto a vestir así”. Por tanto, “el vestidor no decide cuando se viste a la imagen”, aseguraba Heredia en relación a los tiempos litúrgicos. “¿No habrá vestidores, capataces u orfebres para que se tengan que llamar de fuera?” Se preguntaba Villar, antes de concluir la emisión ante una cuestión planteada por los oyentes.
Escuchar programa íntegro.

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