Una Cuaresma de regresos muy esperados


Altar de cultos de Jesús Caído./Foto: Rafael A. Ojeda
Altar de cultos de Jesús Caído./Foto: Rafael A. Ojeda

La festividad de San José era la fecha escogida por la hermandad de Jesús Caído para que su titular regresara a la iglesia conventual, que lleva el mismo nombre. Un acto cargado de simbología en el que el Señor ascendió por la Cuesta de San Cayetano, rodeado de una multitud de devotos que observaban, a la luz del sol, la pátina recuperada, por Enrique Ortega, de una de las grandes devociones de Córdoba. Una estampa que, en apenas unos días, se repetirá con la imponente imagen del crucificado de la Caridad, también intervenido por Ortega. Una Cuaresma de grandes regresos que se materializará, además, con el retorno de la imagen de la Inmaculada Concepción de la hermandad del Santo Sepulcro.
La corporación de San Cayetano ya rinde culto a su titular, por medio del quinario que, durante esta semana, está llevando a cabo fray Ricardo. A la espera de que, tras la Semana Santa, la Virgen del Mayor Dolor parta al taller de Ortega, otra cofradía del Jueves Santo -la Caridad- cuenta las horas que restan para que su crucificado regrese a la iglesia de San Francisco y San Eulogio. Y es que el Señor de la Caridad ha estado durante muchos meses lejos de su oratorio. Es por ello que la hermandad ha preparado, para su regreso, un nutrido programa cultual. Así, la vuelta a su capilla tendrá lugar el el 28 de marzo, mientras que la cofradía ha dispuesto, además, la celebración de una conferencia impartida por uno de los conservadores de la obra, Enrique Ortega. Asimismo, la institución nazarena ha querido invitar “a todo el pueblo de Córdoba” a disfrutar del regreso del Señor. Durante cada jornada de la celebración del quinario, la talla estará expuesta “en un besapiés extraordinario que durará hasta el final de los cultos a la sagrada imagen, llevándose a cabo al finalizar la eucaristía cada día”. La corporación también ha dado a conocer que, al finalizar la de la primera jornada de celebración cultual,se llevará a cabo una ponencia por parte de Ortega, quien explicará de manera detallada todo el proceso al que se ha sometido al Señor de la Caridad, desde que fuese retirado del culto el pasado 11 de abril de 2016.
Altar de cultos de la Inmaculada, en la iglesia de la Compañía./Foto: LVC
Altar de cultos de la Inmaculada, en la iglesia de la Compañía./Foto: LVC

Por otra parte, y tras el lapso de los cultos del mes de diciembre en que la imagen presidió su triduo y fiesta de regla, la Inmaculada está siendo sometida a la fase final de su proceso restaurador por Silvia Ortego y Daniel Comas. Cabe recordar que, en aquella primera fase, la Purísima era sometida un saneamiento de la estructura interna de la imagen, así como a una profunda limpieza de la peana. La misma presentaba una sujeción incorrecta de la talla, mediante un sistema primitivo consistente en un listón de madera introducido en la nube y la peana a través de un hueco, sin más afianzamiento, lo cual aporta gran inestabilidad y por ende, futuros daños estructurales a la talla que estaban siendo atajados. Asimismo, los conservadores llevaban a cabo el tratamiento contra los xilófagos. Estos insectos aparecían en la tabla que conforma la espalda de la imagen, lo cual debilitaba el soporte y ha llevado a abordarlo de forma inmediata.
La consolidación y resanado de fisuras y grietas; la eliminación de sustancias y cuerpos ajenos al original; la reconstrucción de fragmentos desaparecidos con idéntica madera al original; o la colocación de espejos para la peana han centrado los trabajos posteriores. A estas labores hay que sumar, la realización de nuevo sistema de sujeción de imagen y peana, el estucado de lagunas y piezas de nueva factura y el barnizado y protección final.

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