Miguel Garrigos: "Hay que analizar qué hay que hacer para que la Iglesia siga presente"


El delegado diocesano de Familia y Vida de la archidiócesis de Toledo pronuncia la tercera ponencia de la Semana de la Familia, donde analiza "Amoris Laetitia", desde la experiencia pastoral

La tercera ponencia del interesante programa que posee la 22 Semana de la Familia ha contado con la presencia del delegado diocesano de Familia y Vida de la archidiócesis de Toledo, Miguel Garrigos. Este ha ofrecido un interesante análisis de la exhortación apostólica Amoris Laetitia, desde la propia experiencia pastoral de la archidiócesis donde se encuentra. El conferenciante ha sido presentado por el obispo, quien ha puesto de relieve lazos familiares con la Iglesia, ya que por ejemplo su hermano es también sacerdote. A ello hay que sumar que Demetrio Fernández fue profesor de Cristología de Garrigos, de quien ha desvelado que era uno de sus alumnos aventajados.

Miguel Garrigos./Foto: Jesús Caparrós
Miguel Garrigos./Foto: Jesús Caparrós

Garrigos  ha comenzado su intervención explicando que “mi vinculación con Córdoba es muy estrecha, gracias a don Demetrio y también a don Gaspar, ya que los ejercicios espirituales que me ha dirigido han sido tumbativos para mi”. Después de analizar la situación de la familia por parte del Papa, en la exhortación hay un mensaje de esperanza, ha subrayado para adentrarse en la materia. Otra de las claves que el delegado de Familia ha puesto de relieve radica en que la familia cristiana es sujeto de evangelización. “Es Iglesia doméstica y una de sus tareas es el anuncio”. Así, ha señalado la otra clave, “que cada familia cumpla el plan de Dios. No basta con presentar la belleza del Evangelio, hay que acompañar”. Otro de los elementos sobre los que llama la atención en Amoris Laetitia se halla en salir a buscar a las periferias.
Garrigos ha puesto el ejemplo de la diócesis de Toledo, en relación a que su plan pastoral, de nueve años -entre 2012 y 2021-, da una especial importancia a la familia. “Nosotros aprendemos mucho de entrega, de ese amor generoso”. Y hay que cuidar la comunión entre las las diferentes realidades que conforman la Iglesia. Además ha resaltado que el envoltorio no puede alterar el contenido del Evangelio. “Nuestro anhelo debe ser que los llamados al matrimonio vivan el deseo de santidad”, ha explicado. Por ello, ha insistido en la necesidad de una correcta educación afectivo-sexual. Así ha desarrollado un proyecto, titulado Yo en Ti, que está en marcha en la diócesis de Toledo. En consecuencia, los materiales sobre los que se trabaja en los cursillos prematrimoniales parten de la base del anuncio del kerigma. Hay que presentar primero quién es Jesucristo. “A veces, nos podemos conformar con que los novios se van muy contentos. Pero se van. Hay que analizar qué hay que hacer para que la Iglesia siga presente en su vocación a la santidad”.
La pastoral del vínculo se lleva a cabo a través de un proyecto, denominado Family Rock. Con el mismo se persigue acompañar a los matrimonios durante los primeros cinco años, “para que sientan que no están solos”; así como el desglose de un nutrido número de iniciativas han completado una intervención en la que se ha puesto de manifiesto la interesante red capilar de proyectos que priman en la archidiócesis toledana.

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