Demetrio Fernández: "La vida está amenazada constantemente"


La carta semana del obispo anima a felicitar en la Jornada por la vida "a todos los que cuidan de los enfermos y buscan aliviar sus dolores y hacerles la vida más agradable"

La celebración de la Jornada por la vida, coincidiendo con la fiesta de la encarnación, centra la reflexión de la carta semanal del obispo. En la misma, Demetrio Fernández señala que ” la vida ha de ser acompañada y protegida precisamente cuando es más frágil”. Por ello, el prelado pone de relieve que “la decisión de eliminar a los que estorban, o por su minusvalía o por su calidad de vida o por una falsa compasión es una postura arrogante, que se considera juez y dueña de la vida de los demás”. De tal forma que advierte de que “la vida está amenazada constantemente, hoy más que nunca”.

Entrevista al obispo, Demetrio Fernández.
Entrevista al obispo, Demetrio Fernández. /Foto: LVC

La primera parte de la misiva del obispo explica la importancia del misterio de la encarnación del Señor, para ayudar a comprender la importancia, a la luz de la fe católica, que tiene la vida. En consecuencia, Demetrio Fernández recuerda que “todo lo que el Hijo de Dios ha tocado lo ha redimido, lo ha convertido en plataforma y manifestación de la gloria de Dios”. Por tanto, no se puede pasar por alto “esta realidad de la concepción, la gestación y el nacimiento de un nuevo ser”. Y de ahí que, en torno a esta fecha del 25 de marzo, se celebre la Jornada por la vida. Una conmemoración en la que se recuerda que “el ‘derecho a decidir’ no puede ejercerse cuando está en juego la vida de un sujeto humano, porque la decisión presionada por intereses egoístas, no respeta la vida y elimina al que estorba”. Así, el prelado recuerda las palabras del Papa Francisco en Amoris Laetitia en las que subraya que “de ningún modo se puede plantear como un derecho sobre el propio cuerpo la posibilidad de tomar decisiones con respecto a esa vida”.
La luz de la fe ilumina el atardecer de la vida. El lema escogido para este año sirve al obispo para incidir en que ” la persona no es un ser para la muerte, sino para la vida, y para una vida eterna que no conocerá ocaso”. La consecuencia fundamental de esta afirmación implica que “la muerte no es la última palabra en la vida de un ser humano”. Por tanto, “estamos destinados a vivir eternamente, y a vivir felizmente”. De esta manera, la importancia del “encuentro con Jesucristo”, ya que éste “ilumina el sentido de la vida, el sentido del sufrimiento e incluso el sentido de la muerte”. Lo que lleva a Demetrio Fernández a concluir que “el compromiso por la vida debe ser tanto mayor cuanto más débil y frágil sea esa vida en cualquiera de las fases de la existencia”.
carta-semanal-del-obispo-texto-integro-23-03-2017