Lleno absoluto para la segunda conferencia de la Semana de la Familia


El obispo auxiliar de Sevilla, Santiago Gómez Sierra, reúne a una gran cantidad de asistentes para escuchar su ponencia, "La alianza educativa: familia, colegio y parroquia"

El salón de actos del Palacio Episcopal registró un lleno absoluto para asistir a la segunda conferencia de las programadas para la 22 Semana de la Familia. Pronunciada por el obispo auxiliar de Sevilla, Santiago Gómez Sierra, el acto estuvo presidido por el obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, además de contar con uno de los representantes del Partido Popular en el Ayuntamiento de Córdoba, Luis Martín. Tampoco faltó a la cita un nutrido número de miembros del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Córdoba.

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Santiago Gómez Sierra./Foto: Jesús Caparrós

El obispo comenzaba señalando, en tono cercano y cordial, que “no te tengo que presentarte yo a ti, sino tu a mí”. Y mostraba su gratitud por acudir a esta conferencia de la Semana de la Familia. Posteriormente, ha tomado la palabra el responsable de la Delegación de Familia y Vida, José Gómez, para realizar una reseña biográfica del ponente. De tal forma que, Gómez Sierra iniciaba su intervención, recordando que “maduré como persona y sacerdote en esta iglesia particular. En vuestros rostros reconozco muchos retazos de mi vida”.
Cercano y certero en su análisis teológico, el obispo auxiliar entraba en materia, haciendo referencia a un proverbio africano: “Para educar a un niño hace falta la tribu entera”. Por ello, ha explicado que hace falta esta alianza educativa entre familia, colegio y parroquia. Sin embargo, en nuestros usos en el campo de la educación se ha implantado un sistema que pone de manifiesto que se tiene que abordar de forma particular. “Educan los padres, la escuela, la parroquia y la cultura dominante, que ejerce una gran influencia para bien o para mal”, ha explicado.
Gómez Sierra ha recordado la “emergencia educativa”, de la que hablaba Benedicto XVI en el año 2007, en un discurso a la Asamblea de la Diócesis de Roma. Además, en 2008 yy 2010 siguió profundizando en este tema. Al hilo de ello ha puesto de relieve el documento enviado para preparar el Sínodo que el Papa Francisco ha convocado para tratar la situación actual de la juventud. En el mismo se desarrollan una serie de rasgos que caracterizan a los jóvenes, como la fluidez, tristeza, incertidumbre o soledad. “Esto provoca una desconfianza ante las instituciones, entre las que está la Iglesia”. Los jóvenes son el fruto de unos sistemas educativos que han propiciado a unos pilares espiritualmente endebles ha desvelado.
El obispo ha hecho alusión, si bien no se ha detenido en exceso en la cuestión ya que se abordará en otra ponencia de la Semana de la Familia, a la irrupción de la ideología de género. Así ha señalado que la misma supone transmitir “una antropología contraria a la fe, e incluso, a la razón”.
La parte final de su intervención ha versado sobre las tres raíces de esta emergencia educativa. La primera es el relativismo. Así ha puesto de relieve que “quien apele a la verdad, no mi verdad, es un autoritario. Si no hay conocimiento de la verdad no hay una norma moral a la que apelar”. Una segunda raíz sería “una comprensión equivocada de la autonomía del hombre”. En consecuencia, ha señalado que el objetivo ahora es el autodesarrollo. “Cada uno es un yo, gracias a un tú, que es antes que cualquier yo”. Una tercera fuente es una comprensión secularizada de Dios. Por ello, si hablamos de la emergencia educativa, todo ello no está siendo nada mas que la manifestación de una crisis cultural y espiritualidad que es bastante grave”.
Por último, Gómez Sierra se ha detenido en las exigencias a que impela esta emergencia. Así, la cercanía, amor y tiempo; proponer la verdad que vertebra nuestra vida; buscar el equilibrio entre libertad y disciplina; el ejercicio de la autoridad; el sentido de la responsabilidad; educar para asumir el sufrimiento; educar para la esperanza y saber esperar; se hacen imprescindibles para que esa triple alianza dé sus frutos en las generaciones actuales.

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