El vicario general da el visto bueno a la reforma del Resucitado


Francisco Orozco emite el decreto por medio del cual Nuestra Señora de la Luz, Madre de la Juventud pasa a ser titular de la corporación de Santa Marina

“Estimando las razones expuestas, en virtud de las facultades que tenemos conferidas con mandato especial, y a tenor del canon 314”, el vicario general de la diócesis, Francisco Orozco, ha aprobado las modificaciones estatutarias que solicitaba al Obispado la hermandad del Resucitado. Entre las mismas se hallaba la solicitud de cambiar el título de la cofradía de Santa Marina, para incorporar como titular a Nuestra Señora de la Luz, Madre de la Juventud.

oficial. nombre, misterio Resucitado
El Resucitado a las puertas de Santa Marina./Foto: Jesús Caparrós

La aprobación de la autoridad eclesiástica viene precedida de la aprobación del cabildo general de hermanos, que dio luz verde a la incorporación de la imagen letífica el pasado mes de ener. A ello hay que sumar que la iniciativa contaba con el visto bueno del consiliario de la corporación, Manuel Montilla. Así, la nueva denominación será la de Real e Ilustre hermandad de Nuestro Señor Resucitado, María Santísima Reina de Nuestra Alegría y Nuestra Señora de la Luz, Madre de la Juventud.
La hermandad que dirige Francisco Ruiz Abril ha afrontado, en lo que va de 2017, modificaciones que poseen bastante profundidad. Así, los hermanos han refrendado tanto el proyecto para la realización del nuevo palio que cobijará a la Virgen de la Alegría, que realizará el bordador astigitano Jesús Rosado bajo diseño de Rafael de Rueda, como incorporar a la Virgen de la Luz como titular letífica de la corporación. La misma es una talla sedente con el Niño Jesús en su regazo viene a sumarse al acervo devocional de la cofradía. Una decisión que, llegada la Cuaresma, ha contado con el beneplácito de la autoridad diocesana competente en la materia y que ahonda en la labor pastoral y evangelizadora que es propia de las cofradías. Una tarea que, en Santa Marina, se cuida con esmero ya que, en fechas recientes,  se acogía en el templo la imagen de San Pancracio que se veneraba tradicionalmente en el convento de Santa Isabel de los Ángeles. Perteneciente a la feligresía, el cierre del mismo ha propiciado que el párroco y canónigo de la Catedral de Córdoba, Manuel Montilla, haya decidido conservar esta piadosa devoción.