Juan de Mesa nunca pasará de moda


La primera de las dos funciones de "El hombre que esculpió a Dios" se salda con un rotundo éxito

La figura de Juan de Mesa y Velasco, uno de los artistas cordobeses más valorados, permaneció olvidada durante siglos, incluida su propia ciudad. La misma que, en la noche del segundo viernes de la Cuaresma de 2017, se ha rendido ante uno de los grandes genios de la imaginería. La recreación de una de las partes fundamentales de su vida tenía lugar en la antigua iglesia de la Magdalena, donde se colgó el cartel de “no hay billetes”, para contemplar la función teatral que adapta la novela del desaparecido Fernando Carrasco, El hombre que esculpió a Dios. La representación llevada a cabo por la compañía hispalense, La Contenida, ha obtenido un éxito sin paliativos.

Juan de Mesa
Representación de “El hombre que esculpió a Dios”, en la iglesia de la Magdalena./Foto: Jesús Caparrós

El momento histórico en que Juan de Mesa realizaba su obra más universal, Jesús de Gran Poder, centraba una trama en la que la maestría y compromiso de los actores que la representan ha hecho las delicias de un público entregado. Una obra, además, que se ha representado en un templo al que el atrezzo devolvía al esplendor del barroco, al genio del escultor bautizado -tan cerca de dicho enclave- en San Pedro, a la figura imponente de su maestro, Juan Martínez Montañés; así como a la relación personal del autor del grupo escultórico de las Angustias con su esposa, María de Flores.
El salto en el tiempo supone algo más que una función teatral. Así, los asistentes -que formaban cola bastante tiempo antes de que se abrieran las puertas de la Magdalena- realizaban algo más que un homenaje a una de las personalidades que cambiaron, por sí mismas, la forma de contemplar la Semana Santa. Y esto ha sido posible gracias a la iniciativa de una hermandad, la del Vía Crucis. El beneficio que la corporación del Lunes Santo ha aportado es doble puesto que además de aportar cultura y recuperación histórica, los beneficios de este acontecimiento irán destinados a obra social. Estos fines benéficos ya se hallaban muy presentes en el siglo XVII, en la época de un Juan de Mesa, que nunca pasará de moda.

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