El Quinario del Rescatado: De las tinieblas a la luz


Todos los detalles de los cultos de los titulares de la hermandad del Rescatado, recogidos por Eva María Pavón

“Y entonces, como una gran desconocida llega ella, como impaciente, la causante del delirio de muchos de nosotros”. Estas palabras, dedicadas a la Cuaresma, eran parte del comienzo de un poético, emocionante y sincero pregón de la juventud para la hermandad del Rescatado con el que el redactor de La Voz de Córdoba, Eloy Moreno, abría los cultos dedicados a los titulares de la hermandad del Domingo de Ramos.

Rescatado
Altar de cultos de la hermandad del Rescatado./Foto: Eva M. Pavón

El quinario, que se prolongará hasta este 2 de marzo, está conformado por un altar en el que, el juego del color amarillo tiniebla con las venerada imágenes, ofrece una visión ascendente que culmina en los rostros del Señor de Córdoba y la Virgen de la Amargura. Ésta se halla, además, en el inicio de los actos que se llevarán a cabo por su 75 aniversario. De hecho, la corporación ya ha hecho público su logotipo. El mismo interpreta una alegoría de la Virgen en su conjunto. Así, en la parte central lleva el anagrama de maría que luce en su manto, mientras que se halla flanqueado por los faroles y los ángeles que se encuentran en la peana. La cruz trinitaria con el nombre de la imagen, se integra en una estampa en la que aparece tanto el número del aniversario como el periodo que comprende, 1942-2017.
La conmemoración tendrá lugar pocos meses después de la celebración de los tres cuartos de siglo de la cofradía. La misma desarrolló un nutrido programa de actos, que tuvieron uno de sus momentos culminantes en la salida extraordinaria hacia la Catedral. Así, en el interior de las naves del primer templo diocesano resultaron especialmente emotivas las palabras del obispo. El prelado señalaba que la figura de Jesús Rescatado es ejemplo de ser libre a la entrada de la muerte “en un ejemplo de amor y fortaleza” y, en consecuencia, en Córdoba continúa existiendo un mensaje de libertad que brota de él. La labor redentora de los cautivos, en relación con la historia primigenia de la imagen de Medinaceli ha supuesto el eje central de una homilía que no ha olvidado a María Santísima de la Amargura, que ve morir a su hijo por el pecado, para nacer a la vida de Gracia. Al finalizar el acto litúrgico, en la bendición, el prelado ha destacado que “cuando regreseis, meditad en esto: somos del Rescatado¡Del que nos hace libres!”

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