"La Cuaresma a ponernos en camino catecumenal"


El obispo preside la misa de imposición de la ceniza, donde subraya que "esta preparación para la Pascua es el centro de la vida cristiana"

La Catedral ha acogido la misa de la imposición de la ceniza en la jornada que abre la Cuaresma. Un tiempo de preparación en que “la Iglesia nos invita a ponernos en camino catecumenal”. Así lo ha manifestado el obispo, que ha destacado también en su homilia que “esta preparación para la Pascua es el centro de la vida cristiana”. Ello en el marco de una celebración litúrgica que ha estado concelebrada por un nutrido número de canónigos y el vicario general de la diócesis.

Cuaresma
El obispo imponiendo la ceniza a un canónigo./Foto: José I. Aguilera

El prelado ha comenzado su intervención recordando que “estamos ante 40 días marcados por la fecha de la Pascua, que es la fiesta de referencia”. Por ello, ante la preparación para la celebración de la Resurrección de Cristo, ha destacado que “el centro del vida cristiana es la vida y por tanto los ojos están puesto en el que ha vencido la muerte. Junto a los 50 días que festejamos la Pascua, estamos ante 90 días de preparación y celebración”, ha señalado. En consecuencia, Demetrio Fernández ha puesto de relieve que “es tiempo para intensificar nuestra vida cristiana y la Palabra de Dios nos marca algunas pautas que debemos llevar a diario”. Así, el obispo ha indicado que, durante este tiempo, “a los sacerdotes se nos pide llorar ante el altar”. Y ha enfatizado que “este llanto es uno de los dones del Espíritu Santo; es un don de ciencia”. Mientras que “a los esposos que ayunen de su relación matrimonial”.
La parte central de la homilía se ha articulado en tres aspectos, que el prelado ha señalado fundamentales para vivir la Cuaresma, oración, ayuno y limosna. Por tanto, ha explicado que este tiempo litúrgico “es una invitación a la oración permanente y debe ayudarnos a este esfuerzo para abrir las ventanas de nuestra alma a Dios. En consecuencia, “cuando no hay oración no hace falta demonio que le tiente”, ha recordado citando a Santa Teresa. Por su parte, el obispo ha recordado que “el ayuno supone privarse” y es beneficioso para sanar “tantos agujeros de nuestra vida que hay que restringir”. De tal modo que ha animado a hacer “la prueba de ayunar en comida gastos o descanso. Pone al cuerpo ágil y pone el alma abierta a Dios y su caridad”. Finalmente, sobre la limosna, Demetrio Fernández ha destacado que la “caridad fraterna es propia del cristiano y ha de ser un ejercicio necesario en Cuaresma”.
“Hagamos un plan de Cuaresma. Es el tiempo de conversión que se nos ofrece a cada uno, también al obispo. Escuchemos la voz del Señor, la Palabra, oración, ayuno y obras de caridad. Que la Cuaresma sea un tiempo de renovación y disfrutemos de su gozo cuando llegue la Pascua”, ha concluido el prelado, antes de llevar a cabo la imposición de la ceniza a los numerosos fieles que se han congregado en el primer templo diocesano.