"Es una exposición para la gente que no cree"


El pintor y sacerdote, Francisco García Velasco, reflexiona sobre las motivaciones que le han llevado a idear la exposición, “Miércoles de Ceniza ¡Qué triste llegas!”, que se puede ver en la Catedral

“Es una exposición para la gente que no cree, para los agnósticos”. Con esta afirmación, el pintor y sacerdote Francisco García Velasco, explica el espíritu que le ha movido a preparar en la Catedral la exposición, Miércoles de Ceniza ¡Qué triste llegas!, que se puede contemplar en el lateral del Patio de los Naranjos, junto a la Puerta de Santa Catalina.
García descubre que “la idea surge de una relectura, continua y asidua, de los cantos del Siervo de Yahveh, que son impresionantes”. Así, cuando “hoy vemos a tanta gente morir en el mar, tantas humillaciones, estos llevan a una idea que es fundamental, Cristo no murió, sino que sigue muriendo en los pobres, en los desheredados, en la plebe”. En consecuencia, el párroco de San Bartolomé de Espejo no duda en subrayar que “en esto consiste la exposición, hay muerte, pero al final queda una esperanza que es Cristo. Compraron aromas para que el alma llegara en verde esperanza”.

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El sacerdote Francisco García Velasco,/Foto: Cabildo Catedral

Otro de los aspectos que resalta el sacerdote radica en que se trata de “una muestra muy pedagógica” e indica que, en la misma, “hemos trabajado varias personas”. Así, uno de los objetivos que García considera fundamentales consiste en que el beneficio es para Cáritas diocesana, “para un proyecto de amor”.
Cabe destacar, además, que la vocación artística del sacerdote es muy temprana. Éste recuerda que, “en la escuela, en lugar de escribir dibujaba”. Y confiesa que siempre le ha gustado esta disciplina artística, para confesar que “los textos de las homilías los lleno de figuras. Creo que se me da bien y pienso que hay que ser muy rompedor”. En este sentido, García señala que “aquí se contienen mucho realismo y expresionismo”. Y destaca que se trata de “una exposición para la gente que no cree, a los agnósticos. Ellos no creerán, pero el dolor está ahí y deben comprender que tiene solución”. Por tanto, el pintor reitera que “los sistemas no pueden ser opresores”.
Finalmente, García pone en valor la apuesta del Cabildo de la Catedral de Córdoba, en torno a este proyecto y se felicita porque la institución capitular “se ha volcado y creo que la obra se lo merece y ellos también”. Su deseo radica, por tanto, en que “estos cuadros provoquen una interrogación y en el corazón se produzca la conversión a la paz”.

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