San Juan Evangelista abre la nueva etapa musical del Císter


El acto que esta noche ha acogido la iglesia conventual del Santo Ángel ha ido más allá de un mero concierto. Y es que, con los cultos de Nuestro Padre Jesús de la Sangre como telón de fondo, la cuestación que se ha organizado para atender la importante obra social del Císter dotaba de sentido a la actuación. La misma ha supuesto un éxito de asistencia y ha servido para mostrar el gran nivel en el que se encuentra la banda de cornetas y tambores de San Juan Evangelista.

Císter
Banda de cornetas y tambores San Juan Evangelista./Foto: Rafael A. Ojeda

Desde el presentador del concierto, el reconocido periodista sevillano Víctor García Rayo, hasta el último músico, la conjunción ha sido extraordinaria. García Rayo ha destacado en su presentación que “esta banda viene a mostrar una parte de su amplio y rico repertorio”. Del mismo ha subrayado “su versatilidad para tocar a la perfección piezas clásicas y composiciones del actual estilo de Triana”. El presentador del programa La Pasión ha tenido palabras para quienes han estado colaborando con el concierto y no han podido disfrutar de él, por ese acto de generosidad. Especialmente, emotivas han sido las palabra dirigidas hacia la hermandad “a la que me será imposible ver el Martes Santo y, me gustaría, porque en esta banda hay sangre de mi sangre”.
Todo dentro de una simbiosis que ha quedado de manifiesto en el acto previo. Todo esfuerzo es poco para las hermandades en su afán de ayuda y, la de la Sangre, ha vuelto ha demostrar que no ceja en su empeño. Así, los beneficios que se han obtenido en este último sábado antes de Cuaresma mediante la entrega de lazos, servirán para contribuir en proyectos relacionados con la música. Cabe recordar que, el pasado mes de enero, la corporación radicada en Capuchinos llegaba a un acuerdo de colaboración con el Centro de Atención Infantil Temprana de la Universidad de Córdoba, para impartir un taller de musicoterapia a niños de entre cero y seis años que padecen trastornos de desarrollo. Una actividad que no es ajena a la cofradía de la Sangre puesto que, con características similares, ya la han venido realizando en el Hospital Universitario Reina Sofía.
La puesta de largo de la banda ha supuesto un anticipo luminoso de lo que acontecerá en la tarde-noche del Martes Santo. Así, mientras las marchas desgranaban su cadencia medida, en el horizonte ya se perfilaba, entre los presentes, el andar decidido del misterio que dirige Francisco José Aguayo. Silencio blanco, Soledad de San Pablo, El desprecio de Herodes o La Pasión han dado cuenta de un cuidado repertorio. En el mismo se da la curiosidad de que se ha incluido una marcha que no sonará para el Señor de la Sangre, Alma de Triana. Cultos, solidaridad, palabra y, sobre todo, la música que abre una nueva etapa y que ha elevado sus sones para dar cuenta del nuevo periodo que, partiendo de sus robustos pilares, inicia la hermandad del Císter.

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