"Aunque no estemos hermanadas, la relación se ve en estos detalles"


El hermano mayor de la Paz, Enrique Aguilar, valora la concesión de la insignia de oro del Resucitado a María Santísima de la Paz y Esperanza

La estrecha relación que mantienen las hermandades de la Paz y del Resucitado ha dejado una muestra más de la misma, tras la celebración del cabildo de la corporación de Santa Marina. Así, la junta general de la cofradía ha acordado conceder la insignia de oro a la imagen de María Santísima de la Esperanza, con motivo de su coronación canónica. Un hecho que ha llenado de alegría al máximo responsable de la institución de Capuchinos, Enrique Aguilar, quien ha destacado que “aunque las dos corporaciones no estemos hermanadas, la relación se ve en estos detalles”.

cabildo corona
María Santísima de la Paz y Esperanza./Foto: Jesús Caparrós

Los lazos que, a nivel particular, unen a Aguilar con la hermandad del Resucitado son muy estrechos y se han mantenido durante más de tres décadas. De hecho, éste lleva ejerciendo como costalero del Señor de Santa Marina durante 32 años. Por ello, tras hacerse pública la noticia de la distinción, Aguilar ha subrayado que “para mí es una satisfacción que nuestras hermandades estén tan unidas y hayan concedido su insignia a la Virgen de la Paz y Esperanza, por el camino emprendido hacia la coronación”. En este sentido, el máximo responsable de la cofradía del Miércoles Santo ha mostrado su “felicidad por el trabajo que se está realizando”. Una labor que, además, también ha sido reconocida, con la entrega de la insignia de oro, a otro conocido miembro de las dos corporaciones. Se trata del actual capataz mayor del Resucitado, Juan Berrocal, quien en su día ostentara el cargo de máxima responsabilidad en la institución de Santa Marina. A ello hay que sumar que Berrocal ha tenido una incidencia relevante en la Paz, donde fuera el máximo responsable de la cuadrilla del Señor de la Humildad y Paciencia, entre otras responsabilidades.
El camino hacia la coronación canónica de la Virgen de la Paz y Esperanza continúa, por tanto, ofreciendo frutos. Estos también se reflejan en acciones de carácter benéfico, como la campaña que acaba de iniciar la cofradía de Capuchinos con la puesta en marcha de las “huchas solidarias”. Las mismas, además de contribuir con la importante labor social que se ha previsto para este señalado acontecimiento, tendrán premio para uno de los poseedores. Ello obedece a que la hermandad ha querido premiar el compromiso y sorteará, coincidiendo con el sorteo de la ONCE del 13 de octubre, un premio de 3.000 euros.
 

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