La historia de los Maristas en Córdoba, por Primo Jurado


El subdelegado del Gobierno y antiguo alumno del colegio Cervantes ofrece una conferencia en la que explica la historia de los Maristas en la provincia

“Marista, docente, historiador, escritor y político” con estas palabras ha presentado el antiguo profesor marista Antonio Pérez al subdelegado del gobierno en Córdoba y antiguo alumno del colegio Cervantes, Juan José Primo Jurado, justo antes de que comenzase la conferencia. Se trata de una ponencia que Primo Jurado ha preparado con motivo de la celebración del bicentenario de los Maristas, en la que ha hecho una breve síntesis de lo que ha supuesto la implantación de estos centros en Córdoba y su provincia. De esta forma, ha realizado un esbozo de los tres principales escenarios que han tenido los Maristas en esta provincia: Córdoba, Priego y Lucena, “quiero hacer esto con gratitud y con un rigor histórico”, ha aclarado el ponente. Así, ha comenzado explicando que los hermanos maristas llegan a España en 1886, y en Gerona fundan su primer colegio. Proceden de Francia, “en donde había una cierta persecución de los colegios religiosos”. Pronto darán el salto al resto de España. En 1906, por ejemplo, fundan un colegio en Manzanares y en otro en Lucena, “que será la primera fundación marista que se hace en Andalucía”.

Ponencia
Ponencia ‘La historia de los Maristas en Córdoba’. /Foto: LVC

 La llegada a Lucena
El capellán Rafael Jiménez Cuenca quería tener un colegio en su localidad y contactó con los Maristas, ofreciéndole, así una casa. Tras esto, juntó unas 10.000 pesetas de la época, junto a ocho caballeros lucentinos, y fundan el colegio Nuestra Señora de Araceli. El mismo abrió sus puertas el 19 de marzo de 1906 con 19 alumnos. El centro tenía todos los estudios que se podían dar entonces. Como anécdota, ha explicado Jurado, en aquella época se debía pasar una prueba para obtener el certificado de estudios superiores y esta prueba tenía que realizarse en Cabra. Pues según Jurado, “los egabrenses sintieron celos de lo bien preparados que llegaban los alumnos de Lucena y les ponían pegas, y por este motivo tuvieron que trasladarse a Jaen para realizar dicha prueba”. A su muerte el capellán dona la mitad de sus bienes al colegio. Sin duda, ha explicado Juan José Primo, los años 20 fueron “un éxito para este centro”, tuvo un cine mudo y, posteriormente, sonoro. La República no supuso ningún problema, el único cambio fue que los hermanos se vistieron de seglares y pasaron a llamarse Don. En la Guerra Civil tampoco hubo persecución religiosa.
El colegio de Nuestra Señora de Araceli llegó un momento en el que no se podía ampliar más y, tampoco, se podía invertir más dinero. Además, cada vez había más colegios públicos en Lucena. Así, en 1964 se cierra el colegio Nuestra Señora de Araceli, tres años después de abrir el colegio de Priego. “Allí queda lo que se sembraron los maristas: el cariño que se les sigue teniendo en este pueblo”.
Colegio San José Maristas Priego. /Foto: LVC
Colegio San José Maristas Priego. /Foto: LVC

Los maristas en Priego
El colegio San José se funda en el año 1961, con el obispo Fernández Conde, que deseaba construir un colegio católico masculino en Priego. El deán de la Catedral, José María Padilla, conocía a los maristas y fue él el que le hizo la oferta con el consentimiento del obispo y, así, el 11 de septiembre de 1961 abre sus puertas, en la calle Cava, número 12. De los más de 50 los hermanos maristas que han pasado por Priego de Córdoba, Primo Jurado ha destacado al hermano Servando Mayor, que en los años 80 estuvo destinado en este colegio y posteriormente se trasladó a África donde, junto a otros hermanos, fue asesinado en el año 1993, mientras protegían a unos refugiados en las zonas de Burundi.
El colegio San José tiene tantas actividades extraescolares que “lo han hecho famoso”, entre ellas resalta “la creación de una banda de cornetas y tambores”. También han organizado la Cabalgata de Reyes Magos. Otro de los ejemplos, que ha aportado Primo Jurado, es la fundación de la Hermandad de La Entrada Triunfal La pollinica, que también se estructuró en este colegio. Por supuesto, en el Baloncesto ha obtenido grandes éxitos, y “su gran rival es el Colegio Cervantes”, en Córdoba.
Hermanos Maristas en el Palacio de Torres Cabrera.
Hermanos Maristas en el Palacio de Torres Cabrera.

Los maristas llegan a la capital 
El colegio Cervantes en Córdoba se funda el 4 de octubre 1933. Era una época en la que existían unas leyes muy restrictivas a las formaciones religiosas. Sin embargo, el hermano provincial Laurentino “no tuvo ningún problema y manda construir tres colegios en Málaga, Sevilla y Huelva”. Estos centros, por supuesto, fundados como seglares, como una sociedad privada, con nombres que no levantasen sospechas: Colón, en Huelva; San Fernando, en Cádiz; y Cervantes, en Córdoba. El primer centro se instala en la calle Barroso, número 10. En ese mismo año y  en esa misma calle los hermanos Lasalianos fundan el centro Cultura Española. Primo Jurado ha explicado que “los hermanos Maristas vivían en una fonda próxima al centro escolar y que, además, este centro tenía frente a sus puertas la taberna Casa Adriano y al lado la casa del pueblo, por lo que había un poco de inquietud”. Después pasa al palacio del conde de Torres Cabrera. Aumentan en 64 alumnos y se empiezan a hacer las primeras comuniones. Estalla la Guerra Civil y, a pesar de no sufrir daños, se les obliga a instalar en el centro una compañía de transmisiones y a acoger a 40 huérfanos de guerra. También, para protegerse de los posibles bombardeos, los maristas construyeron un refugio denominado El Sotanillo. Finalmente, se vende este palacio a la familia Cruz Conde y en julio de 1972 se tienen que ir.
Alumnos del colegio Cervantes. /Foto: LVC
Alumnos del colegio Cervantes. /Foto: LVC

En esta época es donde entran en juego las Escuelas Pías, que eran propiedad de un patronato del Obispado. Es el delegado diocesano de Acción Católica, Benjamín Salas, que conocía mucho a los Maristas a través de la obra social que realizaban en los Olivos Borrachos, el que medió para que éstos pudiesen instalarse en el edificio de la plaza de la Compañía. En aquel tiempo se ponen de moda las excursiones y los viajes de fin de estudios. Aquí, Primo Jurado vuelve a recordar la gran importancia en el Baloncesto. Incluso, el arquitecto Rafael de La-Hoz, antiguo alumno del centro es el encargado de realizar el escudo del centro. Por aquella época compran la finca del Castillo del Maimón y el día de la Fuensanta de 1979 se inaugura como noviciado. Hoy en día sigue perteneciendo al colegio.
En el año 1970 los maristas “ya quieren tener un sede propia”. Por este motivo, compran un terreno de 15.000 metros cuadrados en la avenida de la Fuensanta, y en 1970 el sacerdote Antonio Gil coloca la primera piedra. Tres años después, en 1973, se inaugura el nuevo centro. Desde entonces se ha ido adaptando a los sucesivos marcos legales del país, uno de las adaptaciones más duras fue entrar en la enseñanza concertada, sobretodo, por la admisión de los alumnos. Otro cambio importante, en el 1974, es la llegada de las mujeres al colegio. En 2006 se inaugura la Educación Infantil. Primo Jurado no ha querido olvidar a hermanos maristas de aquella época, tales como el hermano Juanjo, el hermano Carlos Rubio, o el hermano Francisco Ibáñez.
Colegio Cervantes. /Foto: LVC
Colegio Cervantes. /Foto: LVC

Las tres claves del éxito marista
Según Primo Jurado los Maristas tienen tres claves fundamentales que son las que le han aportado su éxito. Así, la primera es el éxito académico, “nos criaron en las aulas pensando, nos han educado para que seamos personas de provecho para la ciudad”. La segunda es la sencillez del colegio, “nunca estuvo al servicio de las élites cordobesas”. Por último, el correcto funcionamiento en el sentido de la legislación, “fuese la época que fuese”. El subdelegado del Gobierno ha concluído afirmando que el principal logro de los maristas son, precisamente, “los antiguos alumnos. Que lo que sembraron con amor se recoja ahora en forma de gratitud”.