Comienza la rehabilitación de la capilla del Buen Suceso


El espacio que habitualmente ocupan los titulares de la hermandad del Martes Santo está siendo sometido a labores de saneamiento, tras el informe que dictamina que no sufre daños estructurales

La capilla de la iglesia de San Andrés que alberga a las imágenes del Señor del Buen Suceso y la Virgen de la Caridad está siendo sometida, desde este martes, a labores de conservación. El comienzo de los trabajos se ha producido tras un estudio por parte del arquitecto de la Diócesis, que acredita que el espacio no tiene daños estructurales. Así, durante las próximas dos semanas el oratorio será saneado, de cara al regreso de las imágenes a su enclave habitual.

Capilla de la hermandad del Buen Suceso en la iglesia de San Andrés./Foto: Jesús Caparrós
Capilla de la hermandad del Buen Suceso en la iglesia de San Andrés./Foto: Jesús Caparrós

Cabe recordar que durante el último año tanto el Señor como la Virgen han permanecido expuestos al culto en uno de los altares de la iglesia fernandina. Ello se debía a la aparición de una serie de grietas en la capilla, además de diversas humedades. En consecuencia, se procedió a realizar una minuciosa valoración del estado en que se encontraba y se dispusieron unos testigos para prevenir cualquier tipo de daño estructural. Este espacio posee la singularidad de que su cimentación es distinta a la del resto del edificio, ya que está adosada. Por tanto, durante los próximos días se procederá a repechar las grietas y devolver al oratorio a su aspecto habitual.
La iglesia de San Andrés data del siglo XIII, cuando Fernando III, el Santo reconquista la ciudad. Los primeros testimonios documentales de la edificación del templo están fechados en 1246, poco después de que, en 1241, el monarca castellano creará la collacollación del mismo nombre. Entre los aspectos más reseñables del edificio sobresale la portada principal, del siglo XVIII, ostenta el escudo del obispo Siuri, que fue quien construyó el templo actual, quedando del anterior su presbiterio en el actual Sagrario y la portada, de finales del siglo XV. Asimismo, la torre fue trazada por Hernán Ruiz III. Destaca en el interior un hermoso retablo barroco de estilo churrigueresco trazado por Pedro Duque Cornejo, así como numerosos lienzos de gran valor artístico, pertenecientes a la escuela de Céspedes, Antonio Monroy, Antonio del Castillo o Palomino. En 1985, la iglesia era declarada Bien de Interés Cultural, siendo sometida a una ostensible restauración a finales de la década de 1990.